Interoperabilidad de sistemas de salud

Celebro francamente las recientes declaraciones del secretario de Salud entrante, el doctor David Kershenobich, en el sentido de que uno de los objetivos de la presente administración federal, gira en torno a lograr lo que llamó “interoperabilidad” del sistema de ...

Celebro francamente las recientes declaraciones del secretario de Salud entrante, el doctor David Kershenobich, en el sentido de que uno de los objetivos de la presente administración federal, gira en torno a lograr lo que llamó “interoperabilidad” del sistema de salud, de tal forma que si una persona presenta una urgencia médica en alguna población cuya única unidad hospitalaria sea del IMSS, siendo el enfermo derechohabiente del ISSSTE, se le atienda y resuelva el problema con independencia de la institución que responderá financieramente por dicha atención. Además, menciona el señor secretario la necesidad de un historial clínico único, de naturaleza electrónica para optimizar tanto la atención como la prevención de enfermedades y complicaciones.

Desde luego, lo mencionado por el funcionario es de importancia toral porque, desde hace mucho tiempo, todo el cuerpo médico ha percibido que uno de los obstáculos para hacer más eficiente la atención médica es exactamente la fragmentación del sistema, producto de la evolución histórica de los sistemas de seguridad social que se basaron en el tipo de empleo de cada persona. Esa integración fue el objetivo de varias administraciones federales con magros resultados. Por mencionar un ejemplo simple, se lograron algunos avances en el sistema de vacunación, que, por cierto, es urgente fortalecer, también hubo ciertos progresos en planificación familiar, y finalmente en lo que me tocó aportar algo fue en la atención de la emergencia obstétrica, pero lo sustantivo y más cuantioso en términos financieros ha permanecido sin grandes avances debido principalmente a las dificultades legales; por ejemplo, una persona que no es derechohabiente del ISSSTE no se puede atender en esas unidades porque la ley lo prohíbe explícitamente, marcando incluso sanciones para los funcionarios involucrados. Hoy tenemos un escenario favorable para modificar todo tipo de legislación de manera que se pueda progresar mucho de un plumazo, además de la integración y homologación salariales del personal involucrado, que representaba otro obstáculo mayor.

Ése es el tipo de respuestas que esperaba escuchar durante la administración previa, por supuesto de los expertos en salud, y que efectivamente van a modificar el panorama.

Adicionalmente, será una aportación sustantiva la articulación de un expediente electrónico único, a mi juicio idealmente accesible por internet, y con las medidas de seguridad pertinentes. Por supuesto, el reto es mayúsculo, pero en México existen los expertos para poder articularlo, con base en software libre, lo que permitirá no depender de ninguna empresa ni pagar licencias absurdas.

Ojalá que podamos contemplar a corto plazo los avances.

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