Inteligencia artificial en la práctica médica

La curiosidad es una condición humana a la que debemos favorecer.

La inteligencia artificial, si bien es cierto parece un instrumento que a corto plazo cambiará muchas de las actividades humanas cotidianas, con ventajas y riesgos que serán necesarios analizar con la cabeza fría, personalmente me sigue pareciendo que se puede convertir en un instrumento valioso.

Cada día la medicina moderna se encuentra más cerca de los sistemas de manejo electrónico de información, cada semana aparecen avances que permiten analizar con un teléfono celular muchos parámetros relativos al curso de una enfermedad; cito como ejemplo los sistemas que permiten dibujar una gráfica continua con los valores de glicemia de una persona, estableciendo patrones de comportamiento que resultan de gran valía para alguien que vive con diabetes.

Tener a la mano esos datos permite fácilmente someterlos a sistemas de inteligencia artificial que, seguramente, ayudarán al cuerpo médico para mejorar el manejo farmacológico de un paciente específico, y en este punto hago énfasis en que la labor del médico será apoyada por el sistema, no desplazada. No veo un riesgo inminente ni para la profesión médica o para la población desencadenado por el uso de esta tecnología, por lo menos no mayor al del “Dr. Google”, como le comento a mis pacientes, que, inevitablemente consultarán en los buscadores populares el diagnóstico que acaban de recibir de mi boca o el tratamiento propuesto.

La curiosidad es una condición humana con la que debemos convivir, incluso yo diría favorecer. Hay muchos colegas que les causa molestia el hecho de que las pacientes busquen en internet la información de su enfermedad, yo, por el contrario, aliento a mis pacientes a que lo hagan, incluso les hago sugerencias para que puedan discriminar la calidad de la información que obtienen, y frente a la duda, siempre me podrán solicitar algún comentario. Me parece que ése es el tipo de apertura que debemos mostrar frente a las herramientas nuevas, y el tiempo les dará su justo valor.

Ya aparecen propuestas de solución para el manejo de algunos aspectos de diagnóstico o tratamiento en centros hospitalarios basadas en inteligencia artificial y, por supuesto si pueden intervenir para incrementar la seguridad del paciente evitando errores humanos en la prescripción o la ponderación de un estudio yo creo que debemos darles la bienvenida, especialmente ahora que, a pesar de las enormes dificultades del asunto, el ejercicio médico empieza también a girar dentro del ámbito del expediente electrónico, cuya utilidad es hoy incuestionable.

Las ventajas de contar con la información clínica de una persona que acude con una emergencia a cualquier centro hospitalario resultan evidentes y la aplicación de herramientas de inteligencia artificial me parece que es el paso que sigue, casi necesariamente. Ya veremos las herramientas, pero creo que no debemos partir del miedo.

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