Grupo Vazol a favor de las mujeres
Todos y todas quienes ejercemos de forma privada la profesión de la medicina tenemos diversas percepciones del ámbito privado de la práctica médica. Desde luego tiene fortalezas y debilidades dependiendo del ángulo que se estudie, pero resulta evidente el papel social ...
Todos y todas quienes ejercemos de forma privada la profesión de la medicina tenemos diversas percepciones del ámbito privado de la práctica médica. Desde luego tiene fortalezas y debilidades dependiendo del ángulo que se estudie, pero resulta evidente el papel social que representa el día de hoy. Como ejemplo en este espacio he mencionado repetidas veces el vicio de origen de las cadenas farmacéuticas que ofrecen consulta, pero que, finalmente, representan hoy un alivio a la búsqueda de atención de millones de personas en el país.
Existen también en lo privado, enormes desigualdades, no sólo en términos de los costos, sino además del orden y el respeto a los valores de una sociedad contemporánea, como el respeto a las mujeres. Cuando hablamos en abstracto de los derechos de las mujeres en general, todas las personas tienden a subrayar la importancia del tema, pero en cuanto empieza el tema de la atención sanitaria y los derechos sexuales y reproductivos comienzan a aparecer caras largas, especialmente de varones de la tercera edad que se sienten con el derecho de dictaminar y decidir lo que pueden hacer las mujeres con sus cuerpos. Francamente se ven ridículos dictando cátedra y pontificando, pero el problema es que esos personajes tienen hasta el día de hoy diversos grados de influencia en la sociedad, existen desde prominentes empresarios hasta grupos de médicos con esas anacrónicas actitudes que proponen y articulan diversos grados de resistencia para que las empresas de la salud puedan bloquear el acceso de las mujeres, tanto a una vida libre de violencia como a los derechos que hoy les otorga la ley, y no resulta fácil lidiar todavía el día de hoy con esas mentalidades medievales.
Una gran parte de mi actividad profesional en el ámbito privado, la he ejercido en los Hospitales Angeles, de Grupo Vazol, donde Olegario Vázquez Aldir es presidente ejecutivo, y puedo dar fe de una actitud institucional a favor del respeto a los derechos humanos de las mujeres, tanto en el ámbito médico como en el de la reproducción; incluyendo, desde luego, los elementos mínimos indispensables para prevenir el triste tema de la violencia obstétrica; en contraste con lo que ocurre en otros grupos empresariales de la salud, donde también me consta que a veces obstaculizan una atención digna en mi especialidad.
Pienso que la complejidad del sistema sanitario público que a la fecha sigue fragmentado, y que convive con muy diversos ámbitos de la atención privada provoca que los problemas no sean fáciles de resolver, pero el gobierno tiene aliados en algunos ámbitos para destacar el respeto a las mujeres como argumento central de la atención ginecobstétrica. Debemos como sociedad, aprovechar esas fortalezas y modificar lo necesario para brindar una atención universal con un mínimo de calidad y calidez bajo cualquier sistema sanitario público o privado que atienda mujeres.
