Fentanilo de uso médico
En manos expertas y con todos los controles de las constantes vitales del paciente, resulta muy seguro, pero sólo así
A pesar de que considero que la discusión la provocó el Ejecutivo Federal con fines ilegítimos para terminar con temas tan graves, como el espionaje del Ejército, o los megafraudes recién descubiertos en el gobierno federal, quiero aclarar algunos puntos respecto del famoso fármaco.
Como lo han manifestado claramente los anestesiólogos, se trata de un medicamento de muy alta eficacia para control del dolor, barato y de uso prácticamente diario y cotidiano a lo largo y ancho de nuestra geografía. Por supuesto, en manos expertas y con todos los controles de las constantes vitales del paciente, resulta muy seguro, pero sólo así.
Es tan potente que un pequeño exceso en la dosis puede poner en riesgo la integridad o la vida de cualquier persona, por eso su uso es casi exclusivo en áreas hospitalarias de control muy estricto. También existen controles pormenorizados del uso de cada ampolleta, debido a las regulaciones mexicanas, se puede conocer el destino casi de cada miligramo vendido por la industria farmacéutica a las clínicas y hospitales. Para eso están diseñados los controles que, en el caso de medicamentos potencialmente peligrosos, se cumplen cabalmente.
Todo el personal médico y paramédico tiene conciencia del uso de ese fármaco, de tal forma que suponer, como lo hace el Ejecutivo Federal, que se trafica ilegalmente con el fentanilo de uso médico es francamente una gran mentira.
En los medios de comunicación nos hemos enterado del tráfico internacional de fentanilo proveniente de laboratorios clandestinos que lo sintetizan a partir de sustancias que obtienen fácilmente y por lo que reportan los medios, la fabricación de fentanilo no es complicada.
Bajo estas condiciones, prohibir el fentanilo de uso médico resulta una ridiculez que podría acarrear graves consecuencias en términos de una obstaculización mayor de las ya afectadas programaciones quirúrgicas en todas las instituciones sanitarias, especialmente las oficiales.
No es ningún secreto que la capacidad de la medicina gubernamental está al límite de lo razonable, no alcanzan los quirófanos, los cirujanos, los anestesiólogos, las camas, los fármacos, si ahora le sumamos quitar una droga de uso cotidiano provocará muchas más muertes por retrasos en la atención y por supuesto ningún efecto en el tráfico ilegal.
La lucha contra los graves efectos sobre la salud de sustancias adictivas debe tomar un giro por completo opuesto al de la 4T. La despenalización de las drogas es el camino que todos los expertos y expertas en el tema han sugerido como el único con posibilidades de disminuir las consecuencias, y el fentanilo es ejemplo perfecto por una simple razón: todas las muertes de hoy son por sobredosis.
Si se pudieran controlar las dosis que reciben las personas adictas, estarían vivas, y tendríamos la oportunidad de ofrecerles tratamiento para su adicción.
Por eso, pienso que las ocurrencias de las mañaneras son sólo eso, ocurrencias momentáneas, sin el menor nivel de reflexión ni consulta a expertos, cuya única finalidad es crear escándalo para tapar otros escándalos.
