Embarazos no programados

No encuentro un acto más absurdo que obligar a una mujer a la maternidad

Se publicó recientemente el informe del Fondo de Población de Naciones Unidas, que coloca énfasis en que más de la mitad de los embarazos en el orbe son no programados. El dato tiene muchos significados en términos sociales, partiendo de la perspectiva de género resulta dramático porque queda de manifiesto una enorme inequidad.

No encuentro razones válidas desde un punto de vista que respetara los deseos de las mujeres para que algo así ocurra, simplemente no debería, pero el largo confinamiento al que nos vimos obligados mujeres y hombres condujo a poner en evidencia actos de abuso sistemáticos y cotidianos en contra de las mujeres.

La siguiente pregunta resulta también pertinente y está en relación con las razones por las que continúan la gestación, y las razones son también dramáticas. La negativa a servicios de salud reproductiva y de aborto son también evidentes, de forma tan generalizada que resultan alarmantes en una sociedad del siglo XXI que presume a veces sustantivos en el respeto a los derechos humanos.

No encuentro un acto más absurdo que obligar a una mujer a la maternidad, con las enormes cargas en términos de responsabilidad aparejadas e inherentes al hecho. México, a pesar de progresos a partir de la reciente sentencia de la Corte, no tiene articulada una política pública federal en defensa de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, incluso se intentó suprimir del presupuesto para los refugios de mujeres víctimas de abuso, hecho francamente en contra de dicha defensa.

La pandemia nos puso, como sociedad, contra las cuerdas en muchos sentidos, y las necesidades en este ámbito quedaron reducidas al último plano de importancia.

Los resultados de la presente administración federal son cada día peores y urge cambiar los argumentos fundacionales. No es posible seguir igual, urgen cambios sustantivos.

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