El problema de consumir azúcar en el embarazo
Hace un par de meses apareció en la prestigiada revista Science un artículo que da cuenta de un experimento espontáneo que ocurrió en Gran Bretaña después de la Segunda Guerra Mundial. En aquel país ocurrió, desde el final de la guerra hasta algunos años ...
Hace un par de meses apareció en la prestigiada revista Science un artículo que da cuenta de un experimento espontáneo que ocurrió en Gran Bretaña después de la Segunda Guerra Mundial. En aquel país ocurrió, desde el final de la guerra hasta algunos años posteriores, se eliminó el acceso al azúcar por lo que las mujeres embarazadas y los niños pequeños no pudieron consumir ese producto. Un grupo de investigación se propuso estudiar la evolución posterior de esas personas que se gestaron y nacieron durante la restricción para conocer las enfermedades que sufrieron en la vida adulta, utilizando un biobanco con los datos de poco más de 60 mil personas nacidas entre octubre de 1951 y marzo de 1956 para poder comparar la salud de los nacidos en 1953, año del racionamiento, con los nacidos sin la restricción.
Con el paso de los años, la restricción de azúcar durante los primeros mil días de vida redujo el riesgo de desarrollar diabetes e hipertensión en aproximadamente 35% y 20%, respectivamente, y retrasó la aparición de estas enfermedades entre dos y cuatro años. El efecto protector fue más intenso cuando el individuo estuvo restringido desde el seno materno, es decir, desde antes del nacimiento, lo que traduce una programación intrauterina para estas enfermedades.
A pesar de que el trabajo no demuestra de forma directa la asociación entre el consumo de azúcar y la aparición de las enfermedades sí provoca un cambio radical en las recomendaciones respecto de los cuidados del recién nacido y la primera infancia relativos a la restricción que debe ser absoluta, de no proporcionarles azúcares de ningún tipo y también desaconsejar fuertemente el consumo de azúcares a las mujeres embarazadas. Además, debemos considerar un factor adicional muy trascendente que es el tipo de azúcares a los que estamos hoy expuestos. En aquella época, me atrevo a pensar, que el único tipo de edulcorante era el azúcar de caña o algún otro de origen natural, mientras el día de hoy tenemos una cantidad enorme de edulcorantes sintéticos como el alta fructuosa, cuyos efectos tóxicos están siendo descritos en su totalidad, pero no existe duda de que es mucho peor comparado con cualquier endulzante natural. Además, hoy tenemos también de forma generalizada el uso de sustancias sintéticas, en su mayoría que, aparentemente carecen de valor calórico, pero endulzan alimentos y bebidas y que la industria afirma que son inocuas, pero la ciencia está demostrando su toxicidad.
El panorama hoy es francamente alarmante, México tiene la obligación de articular una campaña dirigida específicamente a los poco menos de dos millones de mujeres que dan a luz cada año para crear conciencia respecto del enorme riesgo de consumir cualquier endulzante y establecer normatividad sancionadora para cualquier comerciante o industrial que les ofrezca esas bebidas o alimentos.
En mi práctica profesional cotidiana, desde hace mucho tiempo les recomiendo a las mujeres gestantes que no consuman refrescos, jugos o bebidas endulzadas, pero debemos ser todavía mas enfáticos hablando de todos los ultraprocesados.
