El fracaso contra el cáncer

Cuando se encuentra el tumor en fases iniciales es siempre curable

Existe un informe reciente de la doctora Laura Flamand y colaboradores del Colegio de México, que pone en perspectiva lo que ha ocurrido durante los años recientes en México, respecto de la lucha contra el cáncer.

Sin duda, el cáncer es hoy una “epidemia” en nuestro país, en los últimos tiempos se erige como la tercera causa de muerte. Entre 1990 y 2017 el número de casos se incrementó 2.5 veces, pasando de 150 mil casos a 397 mil.

Entre los tumores más frecuentes se encuentra el de mama, que constituye hoy el tumor que más mujeres mata en nuestro país cada año, desplazando al cáncer cervicouterino. Es también la primera causa de muerte por cáncer; en 2018 se estima que murieron 6 mil 884 personas, la mayoría mujeres, por este padecimiento y las últimas cifras del Inegi reportan 7 mil 879 fallecimientos totales para el 2020.

La aparición del tumor ocurre generalmente en personas con factores de riesgo, de entre los cuales el sobrepeso, la obesidad, la baja actividad física y la falta de lactancia materna sobresalen. Para atajar el problema se requiere en primer lugar hacer el diagnóstico de forma temprana, para lo cual la ciencia médica ha propuesto realizar mastografía a todas las mujeres a partir de cierta edad. Cuando se encuentra el tumor en fases iniciales es siempre curable.

El progreso de los países en este rubro se manifiesta en la etapa en la que se hace el diagnóstico, tristemente en México los diagnósticos de cáncer de mama se realizan en etapas tardías: 23.5% en las etapas 0 y I, 29.2% en la etapa II, 34.5% en la etapa III y 13.5% en la IV, lo que conduce a muchas a la muerte sin remedio.

Otra de las condiciones necesarias para garantizar el mejor tratamiento consiste en el rápido inicio del mismo. Se considera que no deben pasar más de tres meses entre la detección y el arranque, y en México, el tiempo entre el momento de detección y el inicio del tratamiento es de aproximadamente 7.8 meses. No se necesita ser un genio para saber que ésa es otra razón de muertes prematuras y prevenibles.

El otro aspecto fundamental gira en torno a la regionalización y asignación de personal capacitado en la atención del cáncer de mama. Se necesitan equipos conformados por oncólogos, enfermeros y trabajadores sociales dentro de instituciones con guías de práctica homogéneas.

Bajo el panorama vigente, con la desarticulación del seguro popular y la prevalente fragmentación del sistema sanitario, eso no se ve siquiera cerca.

Por supuesto estamos hablando de problemas de difícil abordaje y ninguna solución será de efecto inmediato, pero urge contar con una política nacional específica, consistente, congruente y adaptada a nuestra realidad.

Los políticos de hoy parecen no entender lo más básico.

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