El falso embarazo en los animales
La pseudociesis no un embarazo fingido.
La pseudociesis, también conocida como “falso embarazo”, es una anormalidad que conocemos los obstetras porque de vez en cuando nos toca ver a una mujer presa de esa condición, incluso cuesta trabajo llamarle enfermedad, pero es, en efecto, una desviación de lo normal. Se presenta en cualquier circunstancia de la vida, en cualquier estrato social, generalmente en la edad fértil, y consiste en la convicción de cursar una gestación sin haber embarazo.
La mujer deja de presentar sangrado menstrual, y aparecen los síntomas propios del embarazo, crecimiento abdominal, pesantez de las mamas, sueño, náuseas y vómitos ocasionales, e incluso algunas mujeres presentan dolores que parecen corresponder al parto. Todos los textos médicos subrayan que no se trata de un embarazo fingido, sino de una convicción absoluta de la mujer.
Los estudios mencionan algunos factores predisponentes, como el deseo intenso de una gestación, la proximidad temporal de la menopausia, estrés emocional importante, presión familiar por un embarazo, miedo extremo a quedar embarazada y algunos otros también de origen psicológico.
Visto así el panorama, pareciera un fenómeno estrictamente humano y el manejo, desde luego, debe ser por los profesionales de la salud mental como psicólogos o psiquiatras. La labor que nos toca a los médicos es hacer el diagnóstico y comunicarlo con extremo tacto y cuidado a la mujer para canalizarla a la brevedad con el servicio de salud mental.
Resulta entonces francamente sorprendente que una enfermedad que parece de trasfondo psicológico y ligada a condicionantes sociales se pueda presentar en animales, pero así es. Hace poco fui testigo del caso de una loba que vive en casa, conviviendo desde pequeña con personas, a la que llevaron a una clínica veterinaria por algún cambio conductual y los profesionales establecieron el diagnóstico de pseudociesis.
La loba estaba cursando un falso embarazo. De inmediato acudí a las bases de datos bibliográficas y encontré que existe una población de lobos en Etiopía en los que se ha podido documentar dicha patología, de tal forma que no es una novedad, y desde luego en sus parientes cercanísimos, los perros, se presenta con cierta frecuencia. Las preguntas que surgen son muchas, pero las más importantes son en relación con las causas de la enfermedad y con la posibilidad de que una perrita o una loba tengan la capacidad para esperar algo en el futuro.
¿Será entonces que a lo largo de la historia de la medicina hemos enfocado mal la explicación de la enfermedad y realmente tenga un fondo completamente orgánico y las condiciones sicológicas son, entonces, una casualidad? O el otro ángulo tiene relación con la posibilidad de que los animales tengan algún grado de conciencia del futuro en su existencia y entonces la enfermedad también tenga en ellas un trasfondo sicológico.
De cualquier manera, me parece un reto extremadamente interesante y que nos obliga a articular mucha más investigación clínica y básica para responder preguntas tan grandes que van a impactar el conocimiento tanto de la enfermedad como de las especies biológicas con las que convivimos.
