El experimento británico

Uno de los principios éticos en medicina gira en torno a que no se puede dañar o exponer a un daño potencial a una persona con el único fin de generar conocimientos nuevos, y en el protocolo propuesto sin lugar a dudas se provocará un daño intencional

Los medios dan cuenta en los últimos días, acerca de un protocolo de investigación que se llevará a cabo en un hospital londinense, que consistirá en la infección intencional de un grupo de voluntarios con el virus causante del covid-19; el famoso SARS-CoV-2.

Las comunicaciones hacia la prensa del grupo de investigación reportan que se reclutará un grupo de personas jóvenes, sin factores de riesgo para complicación, a quienes se les aplicarán diferentes dosis del virus para encontrar, en primer lugar, la dosis mínima infectante con capacidad de provocar la enfermedad.

En todas las enfermedades infecciosas es conocido el hecho de que no basta con tener contacto con una sola bacteria o virus para padecer la enfermedad, se requiere de un número generalmente elevado de las partículas del germen para que el sujeto sea infectado; la pandemia actual no es la excepción, pero hasta la fecha la ciencia médica desconoce ese número mínimo de partículas virales capaces de infectar a una persona.

Para entender ese mecanismo, el grupo de voluntarios se van a dividir, quizá en grupos de diez personas y progresivamente se les aplicará una dosis cada vez mayor, hasta obtener el resultado en términos de enfermedad. Una vez definida esa variable, al siguiente grupo se le aplicará alguna de las vacunas que están siendo investigadas, para posteriormente exponerlos a la dosis que ya se sabrá que causa la infección, para determinar la eficacia de la vacuna.

Sin duda todos los resultados que se obtengan de los ensayos propuestos serán oro molido para la ciencia médica y para los fabricantes de vacunas. Bajo el esquema propuesto se requieren quizá cien sujetos de investigación para demostrar la eficacia de cualquier vacuna, lo que contrasta con los 30 mil requeridos bajo el esquema tradicional. La diferencia se debe a que cuando se pretende probar una vacuna, se le aplica al voluntario y es necesario esperar mucho tiempo para entender su eficacia bajo las circunstancias de vida normales de la persona involucrada, que pueden ser cuidadosas de su salud general.

Sin duda el ensayo será en extremo valioso, y las dudas éticas afloran de manera natural. Uno de los principios éticos en medicina gira en torno a que no se puede dañar o exponer a un daño potencial a una persona con el único fin de generar conocimientos nuevos, y en el protocolo propuesto sin lugar a dudas se provocará un daño intencional.

La otra parte del argumento tiene que ver con la libre elección de quienes van a participar en el estudio, es decir, a nadie se le va a forzar o a obligar a participar, por el contrario, se les otorgará una cuantiosa compensación por participar en el estudio, además de que se les informará de manera muy clara y explícita acerca de los riesgos implícitos.

Sin duda el estudio es motivo de discusiones éticas en todo el mundo, pero desde el punto de vista de los daños que está causando la pandemia, es clarísima la necesidad urgente de llevarlo a cabo. Personalmente me declaro a favor de que se lleve a cabo a la brevedad.

Temas: