El aborto en Guanajuato
A pesar de que una enorme mayoría de las personas en este país pensamos que ya el aborto no es un tema en términos de legislación, se asoma el conservadurismo extremo cuando se presenta a discusión en un estado de la República como Guanajuato. No les basta saber que ...
A pesar de que una enorme mayoría de las personas en este país pensamos que ya el aborto no es un tema en términos de legislación, se asoma el conservadurismo extremo cuando se presenta a discusión en un estado de la República como Guanajuato.
No les basta saber que la Corte, desde hace años, resolvió que las legislaciones que restringen o prohíben el aborto son inconstitucionales, por la simple razón de que atentan contra un derecho humano fundamental relativo a la libertad de procrear. Todas las personas en México poseen derechos fundamentales que garantizan la libertad reproductiva de forma que cada persona es libre de tener o no tener descendencia de acuerdo con sus deseos, expectativas y capacidades.
De acuerdo con diversas sentencias de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, cualquier legislación en el país que pretenda limitar esos derechos está condenada al naufragio, entonces estar emitiendo leyes en ese sentido no solamente significa una pérdida de tiempo, dinero y esfuerzo de los contribuyentes, sino es un acto de corrupción política. La ignorancia, acompañada de incapacidad, es también corrupción.
Todas y todos quienes hemos apoyado a las mujeres en este ámbito contemplamos el asunto en Guanajuato como una escena trasladada desde el siglo XIX a la modernidad; contemplamos incrédulos a una serie de personajes francamente muy limitados en sus capacidades intelectuales pretendiendo articular leyes que obliguen a las mujeres a convertirse en madres sólo porque ellos lo dictaminan así.
En algún viaje a la Gran Bretaña recuerdo la cara de sorpresa de una abogada británica cuando le describí que en México existen todavía personas que quieren obligar a las mujeres a la maternidad, desde su fuero más interno no solamente le parecía increíble, sino que le causaba mucha incomodidad saber que dichas leyes podrían significar una política pública.
Pues así es. México tiene un estado de la República que se encuentra debatiendo firmemente ese tema ya zanjado hace ya muchos años, y con bases legales que le auguran muy mal destino a la ley que pretende sancionar al aborto. Desde luego, la tendrán que quitar y, posteriormente, tendrán que iniciar las acciones sanitarias que permitan ofrecer el servicio dentro de las instituciones de salud.
Cada persona es completamente libre de considerar al aborto como inmoral o inadecuado, o para solicitarlo si resulta adecuado para ella, y eso queda en el ámbito de la vida privada. Así debe ser, no es posible que alguien pretenda gobernar con códigos morales específicos derivados de alguna religión.
Ojalá la sociedad guanajuatense lo entienda y lo asimile a la brevedad.
