Desacuerdo con el Premio Nobel de la Paz

Desde luego, debemos partir de que el Premio Nobel, en términos generales, es bien intencionado. Se trata de reconocer los logros y méritos de personas específicas por sus aportaciones a la sociedad que propician una convivencia mejor, más civilizada y gozando de ...

Desde luego, debemos partir de que el Premio Nobel, en términos generales, es bien intencionado. Se trata de reconocer los logros y méritos de personas específicas por sus aportaciones a la sociedad que propician una convivencia mejor, más civilizada y gozando de mejores condiciones para el desarrollo de las personas. Siendo un galardón que se otorga con base en la evaluación hecha por comités, tiene la validez de la coincidencia de un grupo de personas respecto de cada galardón, que por supuesto puede resultar discutible especialmente cuando hablamos de algo tan subjetivo como el arte. Tendremos que leer al recién premiado en letras para poder apreciar la belleza de su obra, pero casi siempre se trata de autores y autoras francamente excelsas.

El premio otorgado a “la paz” entiendo que se le debe otorgar a algún personaje destacado en la defensa de los derechos humanos y que su trabajo contribuya, justamente, a lograr la paz, en alguna medida o circunstancia.

Por supuesto, ha sido el premio más controvertido, porque prácticamente siempre implica alguna postura política del o la galardonada, pero existen personajes como Teresa de Calcuta o Nelson Mandela a quienes prácticamente nadie se atreve a cuestionar.

El viernes se anunció con bombo y platillo el Premio Nobel de la Paz, otorgado a María Corina Machado, sin duda, un personaje interesante de la lucha democrática en su país, pero de ninguna manera me parece que tiene los méritos para haber sido galardonada. La realidad política de Venezuela es un tema que nos duele a todas y todos los latinoamericanos, un pueblo empobrecido bajo un régimen cuyo poder ha estado ejercido por militares y condiciones económicas críticas que provocan niveles de salud francamente lamentables, por citar algún ejemplo. El último proceso democrático estuvo marcado por carencia en la demostración de resultados, a lo que se había comprometido el régimen del presidente Nicolás Maduro, lo que provoca duda razonable respecto de la legalidad del proceso.

La premiada es una mujer de clase acomodada, que ha estado insistiendo en el fraude electoral y el candidato que ella impulsó tuvo que salir del país bajo amenazas de enjuciamiento. Me parece que la señora Machado detenta un poder de algún tipo que le permite permanecer en tierras venezolanas sin miedo al régimen, y sus posturas políticas me parecen radicales, extremas y que no abonan hacia la pacificación del aquel país. Apoya abiertamente al presidente Donald Trump, ha expresado también apoyo al régimen genocida de Benjamín Netanyahu y se ha manifestado abiertamente contra la despenalización del aborto y a favor de un régimen basado en el respeto a la libre empresa como el que hoy padece Argentina.

Un premio Nobel otorgado en dichas circunstancias me parece que no favorece ningún proceso pacífico y democrático, sino por el contrario, éste abona a la polarización y a la intervención militar norteamericana que, pienso, sería la peor de las soluciones.

En suma, la señora Machado no está a favor de los derechos humanos y le pone más “leña al fuego” al conflicto que padece Venezuela. No estoy de acuerdo.

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