De nuevo, el tema de la reproducción humana
Como ha ocurrido en numerosas ocasiones, en los últimos años, parece haber interés nuevamente de un grupo de legisladores para establecer un muy necesario marco normativo respecto del asunto de la reproducción humana, asistida, regulada o subrogada. Resulta a todas ...
Como ha ocurrido en numerosas ocasiones, en los últimos años, parece haber interés nuevamente de un grupo de legisladores para establecer un muy necesario marco normativo respecto del asunto de la reproducción humana, asistida, regulada o subrogada.
Resulta a todas luces que la reproducción es un asunto que atañe a las personas, y cada una debe poder decidir, en plena libertad lo que desea, aunque a otros miembros de la sociedad les resulte escandaloso o inaceptable. Cito como ejemplo la circunstancia, cada día más frecuente entre nosotros los ginecólogos y ginecólogas, que nos encontramos frente a una mujer joven, entre los 20 y 30 años, solicitando alguna intervención para terminar con su fertilidad, afirmando categóricamente que la maternidad no le interesa y no la desea. Nuestra responsabilidad como profesionales de la salud gira en torno a brindar toda la orientación y despejar absolutamente todas las dudas de la paciente, al tiempo que nos hacemos una idea muy clara respecto de su equilibrio, pero si ella decide, en libertad y con pleno conocimiento, yo debo intervenir quirúrgicamente respondiendo a su deseo. No soy nadie para juzgarla ni para coartar sus libertades, así de sencillo.
La reproducción es un derecho humano elemental, cada individuo debe poder hacer con su cuerpo y sus funciones reproductivas lo que quiera, sin influencias ni presiones de nadie, y ese principio vale para todos los aspectos, desde las técnicas de esterilización hasta la reproducción asistida con todas sus variantes.
El problema con este último aspecto es que permite el control de muchas variables que implican un sinfín de posibilidades; si hoy es posible preservar gametos masculinos y femeninos, además de embriones, para decidir fertilizar o implantar un embrión en cualquier mujer que pueda llevarlo al término, nos podemos imaginar el abanico de circunstancias que bajo los principios de los derechos humanos debemos respetar a plenitud.
No existe ninguna razón sustentada para negarle a nadie un procedimiento, y es exactamente lo que prende las alarmas de la religión católica, que se encuentra francamente en contra de muchos derechos reproductivos y han boicoteado en múltiples ocasiones la articulación de leyes o reglamentos en este campo, lo que deja en la más absoluta desprotección a las niñas y niños producto de esta tecnología y de paso a las mujeres que se someten a los tratamientos, además de todo el personal médico y paramédico.
Existen grupos ultra conservadores representados por algunos médicos convertidos a políticos que se han encargado de establecer los mecanismos del boicot, valiéndose de todas las marrullerías y actitudes corruptas para —según ellos— defender los valores “católicos”.
Francamente yo no creo que Cristo haya dicho en ningún lado “recurran a la corrupción política” para defender mis valores, sería un contrasentido; se trata de un grupo de corruptos que es necesario poner en evidencia y expulsar de una discusión que requiere actitudes democráticas, cabeza fría y escucha de todas y todos quienes quieran participar. Espero que la mayoría del partido en el poder se preste al progreso y la defensa de los derechos de las y los más vulnerables.
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