Atraer a la industria farmacéutica

México tiene desde hace muchos años desarrollo interno de industria farmacéutica propia. Contamos con laboratorios nacionales que representan un pujante grupo de empresas con desarrollos propios, pero que, desde luego, no cubren ni mínimamente las necesidades del sector ...

México tiene desde hace muchos años desarrollo interno de industria farmacéutica propia. Contamos con laboratorios nacionales que representan un pujante grupo de empresas con desarrollos propios, pero que, desde luego, no cubren ni mínimamente las necesidades del sector salud en su conjunto. La mayoría del mercado lo acaparan las empresas trasnacionales poseedoras de recursos enormes que les permiten el desarrollo de nuevos fármacos y generación de patentes mundiales.

Efectivamente, nuestro gobierno federal actual tiene razón en el sentido primero de observar que prácticamente ninguna de esas industrias se encuentra en territorio nacional, y sería una enorme ventaja para ellos asentarse en tierra azteca. La experiencia ya añeja de la industria que fabrica automóviles ha sido francamente muy exitosa por muchas razones que ya no son “obreros baratos”, sino una posición geográfica cerca de la mayor economía del orbe además de contar con profesionales de muy elevadas calificaciones que les permiten desde el diseño de los automóviles hasta la planeación de la comercialización en el mundo. Eso es México hoy, y sería muy importante que los laboratorios enormes lo perciban.

En el momento que hagan conciencia de las enormes ventajas de asentarse aquí estoy seguro que destinarán parte de sus inversiones, contribuyendo, desde luego, al desarrollo nacional, pero a México le toca estar preparado desde todos los puntos de vista. Desde otorgar a los empresarios razonable seguridad de sus empresas, hasta la formación de científicos de alto nivel con capacidad para dedicarse total o parcialmente al desarrollo de nuevos tratamientos. El ejemplo de las inmunoterapias actuales contra muchos tipos de cáncer es ejemplo perfecto. Generar anticuerpos nuevos capaces de combatir células malignas requiere del trabajo de años, de científicos de alto nivel, para que se pueda traducir ese conocimiento en medicamentos concretos con la capacidad esperada. Por eso resultan tan caros al inicio, pero, desde luego, la industria debe contribuir a la sociedad conforme se vayan amortizando sus cuantiosas inversiones.

La idea, entonces, resulta inteligente, sensata y centrada, además de contar con muchas posibilidades de éxito, y tampoco debemos olvidar que se necesitan mecanismos para favorecer el desarrollo de nuestra industria farmacéutica nacional que en varios momentos de la historia reciente ha sufrido los embates de diversas crisis. Quizá Birmex pueda coordinar y proponer escenarios para la fabricación, pero también puede y debe establecer mecanismos de colaboración mutua entre la industria internacional y la nacional.

Ojalá la idea rinda frutos a corto plazo; nos urge contar con escenarios favorables que se puedan aprovechar para tener alguna ventaja de nuestra capacidad para lidiar con el señor Trump.

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