Ahora la influenza…
México viene saliendo de una de las peores crisis sanitarias en el orbe, la causada por el SARSCoV2, causante de una infección muy contagiosa. Los estragos todavía se están cuantificando y quizá para el año próximo tendremos una idea certera de las cifras. Por lo ...
México viene saliendo de una de las peores crisis sanitarias en el orbe, la causada por el SARS-CoV-2, causante de una infección muy contagiosa. Los estragos todavía se están cuantificando y quizá para el año próximo tendremos una idea certera de las cifras. Por lo pronto al momento hay muy pocos casos, la mayoría de curso leve, debido a los altos porcentajes de población vacunada contra el padecimiento, además del elevado porcentaje que ya padecimos la infección. En este contexto, el país reportó hace unos días el primer caso de una variante de la influenza llamada H5N1 en un ave doméstica. Resulta muy importante porque conocemos al virus desde hace mucho tiempo y sabemos que se trata de un germen muy contagioso entre los seres humanos. Nada nuevo, éste es un enemigo conocido y para el que la ciencia médica hoy cuenta con métodos preventivos de alta eficacia, es decir, la vacuna, además de un arsenal terapéutico para brindar tratamiento a los enfermos.
A pesar de estas “buenas noticias”, representa otro riesgo inminente en función de los factores que ya vimos con la pandemia; es decir un sistema hospitalario en el borde de la insuficiencia, fármacos limitados y quizá también insuficientes, así como disponibilidad de vacuna también limitada. A estos factores hay que sumarle la velocidad de propagación del virus así como la rapidez del padecimiento para agredir gravemente a los susceptibles; es decir, las personas con factores de riesgo pueden verse con una gravedad extrema en unos cuantos días. De hecho, la posibilidad de morir de influenza parece superar al covid-19.
Las medidas para intentar mitigar el impacto del posible brote son las mismas que usamos recientemente: distanciar a las personas, evitar aglomeraciones, lavar las manos con frecuencia y el uso del cubrebocas en espacios cerrados mal ventilados. Ahora tendremos que impulsar agresivamente una campaña que ya está en curso, que es la vacunación masiva, poniendo especial énfasis en segmentos vulnerables como las mujeres embarazadas que, sabemos, tienden a complicarse con la infección. Parece que no podremos deshacernos de esa prenda que, por lo menos a mí, me resulta muy incómoda para llevar a todos lados; el cubrebocas.
El último brote importante que vivimos en México fue en el 2009, se desplegaron las medidas descritas y lo peor de la crisis duró un par de semanas, lo que parece un juego de niños en comparación con la provocada por covid-19. En aquella época pudimos apreciar un importante incremento en la mortalidad materna por influenza, el día de hoy que ya conocemos el comportamiento, resulta de vital importancia convocar a todas las mujeres embarazadas o durante la lactancia para que se vacunen contra la influenza, y quizá mi sesgo como obstetra me conduce a afirmar que deben ser las primeras. Con covid-19 ocurrió algo parecido en nuestro país, por lo que también son población prioritaria a vacunar.
Ojalá mostremos como población la misma responsabilidad que nos condujo a vacunarnos, ahora contra influenza, que el gobierno tendrá la responsabilidad de conseguir las dosis que necesitamos.
