Ahora, el médico en el súper
Su objetivo no es curar, sino vender los fármacos
Desde la administración federal previa inició una estrategia comercial de las cadenas de farmacias para poner un médico en sus instalaciones, básicamente motivada por la prohibición de vender antimicrobianos sin receta médica. La medida en aquella época novedosa en México tiene mucho sentido por diversas razones, entre las que podemos contar evitar el abuso del empleo de dichos fármacos para evitar la resistencia microbiana, así como disminuir los efectos ocasionalmente tóxicos. Lo que empezó como una intención de no brincarse la normatividad, lo convirtieron en un negocio. De entrada, se les debió haber prohibido explícitamente, debido al evidente conflicto de interés; es decir, ese médico empleado de la farmacia tiene como uno de sus objetivos centrales no aliviar el padecimiento del enfermo, sino prescribir los fármacos que sus jefes venden en los establecimientos. La salud de las personas a nadie le importa.
- Con el tiempo ese “servicio médico” fue adquiriendo un papel cada vez más importante debido a las decisiones sin fundamento y sobre las rodillas que ha tomado el Ejecutivo federal actual, desapareciendo el seguro popular y ahora también el Insabi, simplemente dejaron a una proporción creciente de personas sin servicio médico. Esa enorme masa de personas (más de 50 millones) no tiene a donde acudir para las enfermedades comunes o las complicadas, y constituyen la mayoría de las atenciones brindadas en las farmacias, cuyos costos son muy inferiores a los de cualquier otro servicio privado por razones obvias dado que el objetivo es vender medicamentos. Si la señora tiene cáncer y requiere estudios adicionales no hay manera de enviarla a ningún lado ni de advertirle que requiere atención de especialidad, ahí sólo le venderán toda clase de medicamentos, que seguramente terminarán en la basura.
Ahora la prensa da cuenta de un nuevo negocio de una cadena de supermercados, brindan hoy consulta hasta de especialidad, dentro de la tienda. Como desde hace años esas tiendas tienen farmacia dentro de sus instalaciones, pues ahora, frente a un mercado potencial de 50 millones de personas en la desprotección, ellos también acceden al jugoso negocio, de forma más sofisticada. Por supuesto, el vicio de origen prevalece en virtud de que venden medicamentos, además de que seguramente hay corrupción para otorgarle licencia sanitaria a un establecimiento que no está destinado a la atención médica.
Desde cualquier punto de vista, resulta por completo inadecuado el esquema, representa riesgos a la salud, no sé qué pasaría si acude una persona que cursa un infarto al miocardio a una tienda departamental, y el vicio de origen permanece. El vendedor de medicinas decide qué debe tomar el enfermo. Carecen de un sistema de referencia y contrarreferencia, de un expediente electrónico con conectividad, de los elementos para manejar una urgencia y un largo grupo de etcéteras que sólo ponen en evidencia las decisiones tan idiotas del gobierno.
- Definitivamente urge un cambio, hasta el día de hoy no he escuchado a la candidata oficial proponer absolutamente nada para remediar las graves deficiencias que dejará el saliente.
