Los retos de México en 2017

A unas horas de que termine el presente año, vale la pena plantearse con serenidad y claridad algunos retos que se visualizan para nuestro país en el 2017. La ciudadanía habrá de iniciar el mes de enero con un alza en el precio de las gasolinas, debido a la ...

A unas horas de que termine el presente año, vale la pena plantearse con serenidad y claridad algunos retos que se visualizan para nuestro país en el 2017.

La ciudadanía habrá de iniciar el mes de enero con un alza en el precio de las gasolinas, debido a la liberalización de los precios del diesel y la propia gasolina en varias partes del país. Los ajustes que el mercado fijará a los precios de los hidrocarburos serán primero parciales y regionales, para quedar completamente liberados el 1 de enero de 2018, de acuerdo con el cronograma planteado por la Comisión Reguladora de Energía.

Esta medida representará un serio golpe al ánimo ciudadano, debido a la pésima instrumentación de información gubernamental. La Reforma Energética se vendió entre la población bajo la oferta de que los precios bajarían gracias a la libre competencia entre empresas privadas.

Lo que no se dijo es que eso sería a largo plazo; tampoco se explicó bien que las gasolinas estaban subsidiadas por el gobierno y que esto era un lastre mortal. Los beneficios de la libre competencia se disfrutarán una vez que las empresas se establezcan en el territorio nacional y los gastos que ello implica se normalicen. Hasta entonces, ya que, de momento, los precios irán al alza.

El segundo de los desafíos —y, sin duda, el peor— será la llegada de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos, el 20 de enero, para ser exactos. La dependencia económica de nuestro país para con esa nación, producto del intercambio comercial y la vecindad geográfica, hace que este evento vaya a producir grandes dolores de cabeza.

La amenaza de que llevará a cabo una renegociación del Tratado de Libre Comercio genera incertidumbre y podría detener inversiones extranjeras en el país, frenando también la generación de empleos.

Además, habrá que estar preparados por el incremento en las deportaciones, lo que traerá un aumento en el desempleo, la informalidad y hasta la delincuencia en nuestro país. Tenemos que estar atentos y preparados para este embate demencial.

El tercer tema que habrá de mover la agenda pública serán las elecciones que tendrán verificativo en cuatro estados de la República. En tres de ellos —Coahuila, Estado de México y Nayarit— estará en juego la gubernatura. Uno de ellos, el Estado de México, es pieza clave para la elección presidencial del 2018 en virtud de ser la entidad federativa con mayor número de electores del país.

De igual manera se realizarán elecciones de 270 ayuntamientos, 34 diputaciones y 138 regidores, las que se antojan complicadas, toda vez que son los cargos de elección popular más cercanos a la ciudadanía y, en consecuencia, de trascendencia local.

Si bien las elecciones próximas a celebrarse son importantes, no deben desviar nuestra atención —y menos la de nuestros gobernantes— para dejar de concentrarnos en los principales problemas que más aquejan a México.

Me refiero a la inseguridad, al desempleo, la desigualdad social y la pobreza extrema, el respeto a los derechos humanos y la economía. La efervescencia electoral por el futuro no puede ser un motivo para que el gobierno federal deje de aplicarse al combate de todos estos retos. No podemos permitir que los árboles nos impidan ver el bosque.

Como Corolario, las palabras de Víctor Hugo:

“El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad”.

México es más grande que sus problemas. ¡Feliz año para todos los lectores de Excélsior!

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