Nueva Secretaría de Cultura
El 18 de diciembre pasado, se publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto de la creación de una nueva dependencia del Poder Ejecutivo federal: la Secretaría de Cultura. Con esta inclusión, el Presidente de la República cuenta con 18 dependencias: 17 ...
El 18 de diciembre pasado, se publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto de la creación de una nueva dependencia del Poder Ejecutivo federal: la Secretaría de Cultura.
Con esta inclusión, el Presidente de la República cuenta con 18 dependencias: 17 secretarías de Estado y la Consejería Jurídica, de acuerdo con el nuevo texto del artículo 26 de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal.
El decreto establece que el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes se transforme en la Secretaría de Cultura, por lo que todos sus bienes y recursos serán incorporados a esta nueva oficina gubernamental.
Las reformas legales promulgadas le traspasan a la nueva secretaría varias atribuciones que correspondían —en su mayoría— a la Secretaría de Educación Pública, asimismo, armoniza el texto legal de diversos artículos de diecinueve leyes para fortalecer su ámbito de operación.
Ahora se establece que la Secretaría de Cultura será la encargada de elaborar y conducir la política nacional en materia de cultura, así como también de elaborar el Plan Nacional de Cultura.
Dentro de sus facultades están: conservar, proteger y mantener los monumentos arqueológicos, históricos y artísticos del patrimonio cultural de la nación, dirigir la investigación científica sobre antropología e historia, además del cultivo, fomento, estímulo, creación, educación profesional, artística y literaria, además de la investigación y difusión de la música, las artes plásticas y dramáticas, la danza, las letras en todos sus géneros, la arquitectura; administrar bibliotecas públicas y museos e impulsar la investigación, conservación y promoción de la historia, tradiciones y arte popular, por citar algunas.
Resulta interesante poder entender, porqué el gobierno decidió separar la cultura de la educación. Quizá porque los grandes problemas para administrar la más importante función del Estado, que es impartir educación, ha obligado a descuidar el fomento de la cultura.
El jurista alemán Reinhold Zippelius sostiene que una nación poderosa se construye mediante el fortalecimiento de los sentimientos de pertenencia nacional, cimentados mediante fuertes lazos culturales.
Una nación debe tener una cosmovisión propia, particular. Comunidad de origen, de historia, tradiciones, idiosincrasia, lengua, festividades, tener una concepción clara de cuál es el destino al que aspiramos como pueblo.
Ojalá y esta nueva dependencia se dé a la tarea de revisar y actualizar la construcción de nuestra historia patria. En los últimos tiempos, muchas creaciones artísticas se han dedicado —con el pretexto de desmitificar a los héroes patrios— a destruir la versión oficial, sin que nadie salga a argumentar o defenderla. Un pueblo necesita saber de dónde viene, quiénes lo han construido, quiénes somos y a dónde queremos llegar como nación.
Esta secretaría debe ser mucho más que el fomento a las Bellas Artes. Dentro de sus potestades no se observa una participación y opinión en la elaboración de los libros de texto. Ojalá que en la educación de los niños y jóvenes regrese la historia y el civismo, como materias fundamentales. Muchos de los problemas de delincuencia y violencia se deben al extravío de la ruta social.
Como Corolario, podemos recordar lo que decía el inglés John Stuart Mill: “El valor de una Nación, no es otra cosa que el valor de los individuos que la componen”.
Feliz año 2016 para México.
