¿Una nueva conciencia de la problemática en torno al agua?
Fuera de todo pronóstico, se nos coloca de frente una situación que viene a despertar una nueva visión sobre la problemática del agua en México. Eso es lo que genera la actual crisis del agua en Monterrey. Que ocurra en una ciudad tan importante del país y con la ...
Fuera de todo pronóstico, se nos coloca de frente una situación que viene a despertar una nueva visión sobre la problemática del agua en México. Eso es lo que genera la actual crisis del agua en Monterrey. Que ocurra en una ciudad tan importante del país y con la historia de haber resuelto la problemática que durante décadas se le presentó en materia de agua y que, finalmente, no sólo la pudo resolver, sino que alcanzó uno de los mejores estándares de servicio en cuanto a calidad y continuidad, ha generado una nueva conciencia sobre la gravedad del problema que tenemos enfrente.
Deberíamos tener claro que una tercera parte del país, el sureste, es húmedo, con precipitaciones anuales que superan los 2,000 mm por año, mientras que dos terceras partes del territorio se consideran áridas o semiáridas, con precipitaciones anuales menores a los 500 mm, y donde habita ni más ni menos que el 77% de los mexicanos. Por ello, son demasiadas las poblaciones que se ubican en riesgo de desabasto. Se sabe que Monterrey representa uno de los 106 municipios del país que tienen alta vulnerabilidad ante una sequía y de lo que se trata es de evitar, en lo posible, que el problema se multiplique en muchas más ciudades, a las que, por cierto, poco les falta.
Un aspecto en lo que hemos avanzado, gracias a esta nueva conciencia, ha sido el notable incremento en un 100% del presupuesto federal asignado al agua. Se tiene en la propuesta para 2023 alcanzar los 68 mil millones de pesos, en gran parte gracias a las atinadas gestiones de la Comisión de Recursos Hidráulicos, Agua Potable y Saneamiento, que preside el diputado Rubén Muñoz Álvarez, pero también a una mayor apertura de las autoridades del gobierno federal para darle al agua una mejor ubicación dentro de las prioridades nacionales.
Pero se requieren más acciones, muchas más, para poder hablar de un avance significativo. Por ejemplo, en materia de agua superficial, que representa el 60.8% de la que se consume en el país, un alto porcentaje es consumido por la agricultura, siendo entonces necesario buscar mayores eficiencias. Es esencial desarrollar acciones para tecnificar los sistemas de riego para un mejor uso del agua e incremento en la producción, así como capacitar a los usuarios del riego y generar conciencia sobre la escasez del recurso hídrico.
De hecho, este tema de conciencia debería ser el que permeé en todos los tipos de usuarios: domésticos, comerciales, industriales. El cuidado del agua y su uso consciente permite reducir en más de un 50% el consumo, posibilitando, por un lado, que el agua alcance para todos (o para más superficie en el caso de la agricultura) y, por otro, que las fuentes de abastecimiento puedan ser suficientes para dotar a las poblaciones durante más tiempo, evitando con ello inversiones que cada vez son más costosas, debido a que se requiere traer agua de más lejos.
En materia de aguas subterráneas, el tema es aún más complejo, ya que de los 653 acuíferos que hay en el país, 105 de ellos están sobreexplotados y otros 155 ya están en riesgo; de ellos es de donde se abastece el 70% de la población urbana en México. Es imprescindible disminuir esa sobreexplotación con una mayor eficiencia en el uso del agua en casa y en las redes de distribución, que pierden el 47% del agua que se les inyecta. Además, resultan indispensables otras acciones, como la reutilización del agua residual tratada donde no se requiera de calidad potable.
En fin, el tema es recurrente y la realidad es que el mensaje se ha venido dando durante décadas. La pregunta es, ¿cuándo realmente tomaremos todas las medidas necesarias?
