¿Se mantendrán las inversiones actuales en el sector agua?
En esta columna hemos estado insistiendo sobre la necesidad de incrementar y mantener inversiones y sostenerlas en el largo plazo en el ámbito de agua, un sector prioritario y esencial para nuestra supervivencia, salud y calidad de vida; indispensable para el riego de ...
En esta columna hemos estado insistiendo sobre la necesidad de incrementar y mantener inversiones y sostenerlas en el largo plazo en el ámbito de agua, un sector prioritario y esencial para nuestra supervivencia, salud y calidad de vida; indispensable para el riego de cultivos y la alimentación; fundamental en la crianza y obtención de alimentos de origen animal; imprescindible para los numerosos procesos productivos; para la generación de energía eléctrica; además de ser fundamental en la conservación de los ecosistemas y la biodiversidad.
A pesar de su clara e indiscutible importancia, el principal problema que se tiene en el sector agua es la fuerte cantidad de recursos que se requieren para el mantenimiento, la reposición de infraestructura y el mejoramiento y ampliación de coberturas. Se trata de un sector donde las estimaciones indican la necesidad de invertir, anualmente, de manera sostenida y a largo plazo, del orden de 0.7% del Producto Interno Bruto nacional. Canalizar una cifra menor al 1% de la producción nacional a un sector vital parecería razonable, pero llevamos décadas sin hacerlo.
Veamos las cifras: en el sexenio del presidente Díaz Ordaz se invirtió en equivalente a 0.78% del PIB; con Luis Echeverría, 1.01%; con López Portillo se alcanzó la cifra récord de 1.12% en el periodo de 1977 a 1982. En el gobierno de Miguel de la Madrid, ante la crisis económica, las inversiones bajaron a 0.45% del PIB. A partir de entonces, siguieron descendiendo en los sexenios posteriores: en el de Vicente Fox (2001 a 2006) se tiene la cifra de sólo 0.21%; con Peña Nieto (2012 a 2018) se reportan inversiones de 0.32% del PIB, menos de la mitad de lo necesario.
No hay duda de que hemos logrado sobrevivir gracias a las importantes obras realizadas hasta principios de los años ochenta. Estamos estirando una liga que tarde que temprano se va a romper, junto con el deterioro de la calidad y cobertura de los servicios. Conforme a datos oficiales de Inegi, un estimado de más de 21 millones de mexicanos se encuentran sin servicio regular de agua potable.
Es por ello por lo que debemos aplaudir que el actual gobierno federal haya emprendido un destacado programa de acciones en el sector. Se trata de 15 proyectos prioritarios con una inversión federal de 93,550 millones de pesos, donde 21.3 millones de personas se verán beneficiadas, además de ampliar y mejorar 135,855 hectáreas de riego.
En materia de abastecimiento de agua potable, se trabaja en la construcción de la presa La Libertad y el acueducto El Cuchillo II para abastecer a Monterrey; en el proyecto presa El Zapotillo para abastecer a Guadalajara; en planta potabilizadora del proyecto Agua Saludable para la Laguna en Durango; en el acueducto Picachos-Concordia para abastecer a 14 comunidades en Sinaloa; en el acueducto López Mateos-Xpujil para suministrar agua a Calakmul, y en el Plan de Justicia Yaqui para proporcionar agua a 50 comunidades en Sonora.
Para la prevención de riesgos se trabaja en el Plan Hídrico de Tula, Hidalgo, y en las obras de protección para la población de Paso Largo, Veracruz. En materia agrícola, se trabaja en el canal Centenario, zona y distrito de riego en Nayarit; en Sinaloa se desarrolla la zona de riego de la presa Santa María, la presa Picachos y la presa Santa María que permitirá generar energía y suministrar agua para uso agrícola; además se trabaja en el distrito de riego 018 del Pueblo Yaqui en Sonora.
Resulta muy positivo y alentador que se haya roto una inercia de 40 años de bajas inversiones en el sector agua. Proyectos como los que actualmente se desarrollan son muy necesarios y relevantes… pero el reto será que este nivel de inversiones se mantenga e incluso se incrementen en el futuro.
