Reúso directo e indirecto del agua: no nos quedará de otra

En octubre del año pasado publicamos en esta columna que el reúso del agua residual potabilizada se presenta, para muchas de nuestras ciudades, como la real opción para su abastecimiento. El asunto cada día se ve más claro: el reciclamiento del agua parece ser la ...

En octubre del año pasado publicamos en esta columna que el reúso del agua residual potabilizada se presenta, para muchas de nuestras ciudades, como la real opción para su abastecimiento.

El asunto cada día se ve más claro: el reciclamiento del agua parece ser la única alternativa realmente factible desde los puntos de vista ecológico y social.

Comentamos que el tema está complicado y, con el ya presente cambio climático, lo es cada vez más.

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Cada vez más tenemos una menor disponibilidad de agua y de ningún modo podemos aparecer como por acto de magia la infraestructura que no construimos o rehabilitamos en las últimas décadas.

No nos queda más que enfrentar la escasez y comentamos que, la única medida posible que tenemos es tomar real conciencia de nuestra situación, bajarle al consumo en todos los sectores, que implica para el agrícola, el disminuir las áreas de cultivo y sobre todo buscar mejorar los procedimientos de riego para que sean más eficientes.

En el caso del público-urbano, se tendrá que recurrir a tandeos, implementar acciones para reparar fugas a la mayor brevedad e invitar a la población a moderar el agua que consume.

Los datos son claros y contundentes: hace poco más de 50 años, en 1970, la disponibilidad de agua por cada mexicano era de nueve mil 450 metros cúbicos al año (m3/hab/año), mientras que para este 2024 la disponibilidad es del orden de tres mil 530, es decir, 62 por ciento menor.

Pero la situación es aún más preocupante, ya que esos datos se refieren a un promedio nacional, porque mientras que en el estado de Chiapas tenemos una disponibilidad de 24 mil 674 m3/hab/año, en la cuenca del Río Bravo la tenemos de mil 324, y de 182 en Valle de México, lo que ubica a esta última zona como una de las más críticas a nivel mundial.

Ante esta situación, comentamos que lo deseable sería contar con el tiempo y los recursos para construir infraestructura hídrica necesaria, pero las opciones, viéndolo crudamente, son muy pocas: las fuentes de abastecimiento o las hemos agotado o son inviables.

Ante el crecimiento de la población junto con la cada vez menor disponibilidad de fuentes de agua, por su escasez o bien por problemas sociales, es cada vez más claro que necesitamos enfocar nuestros esfuerzos hacia opciones más seguras, como es el caso del reciclamiento, directo o indirecto, del agua residual.

El tema no es sencillo, ya que tenemos dos aspectos muy importantes por resolver.

El primero es tener una seguridad técnica de que los procesos aseguren que el agua se puede consumir sin ser dañina para la salud.

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Es fundamental, para ello, encontrar amortiguadores dentro de los procesos que permitan monitorearlos y con ello asegurar que el agua es factible de consumir.

Un segundo aspecto, igualmente importante es la aceptación ciudadana.

Resulta fundamental que la gente tenga confianza de que puede consumir el agua que se suministra.

Definitivamente, el camino hacia adelante requiere de tomar cuidadosas y efectivas decisiones. Ojalá.

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