La sequía no cede: problemas por todos lados

Este 2024 se perfila, hasta ahora, como el cuarto año con lluvias escasas en la República mexicana, ya que, aunque apenas está empezando la temporada formal, estadísticamente se ha tenido un 34% menos precipitaciones en lo que va del año respecto a las del promedio ...

Este 2024 se perfila, hasta ahora, como el cuarto año con lluvias escasas en la República mexicana, ya que, aunque apenas está empezando la temporada formal, estadísticamente se ha tenido un 34% menos precipitaciones en lo que va del año respecto a las del promedio histórico. Conforme a datos de la Conagua, para el 30 de abril pasado, un alto 49.6% del territorio estaba con sequía entre severa y excepcional. Habría que considerar el hecho de que tenemos una acumulada falta de lluvias, lo que potencializa el problema por la gradual, pero sostenida, disminución de los niveles de los ríos y de los almacenamientos superficiales, como presas, lagos y lagunas.

Este fenómeno ha generado que, de las 210 presas más importantes —que almacenan el 80% de la capacidad nacional—, 141 se encuentran por abajo del 50 por ciento. En el Sistema Cutzamala, por ejemplo, se tiene almacenado el 31% de su capacidad total, pero debe tomarse en cuenta que, de este porcentaje, un 19.8% está por debajo de los niveles de operación (la reserva para azolves), por lo que sólo nos queda neto, para fines de abastecimiento, un 11.2 por ciento.

Debido a la formación de un sistema anticiclónico en la mayor parte del país, se han generado dos fenómenos que hemos estado padeciendo: por un lado, la falta de lluvias y, por otro, la falta de vientos, lo que no ha permitido que el aire caliente se vaya a capas altas y, con eso, la entrada de aire más fresco. Esto ha producido niveles récord de temperaturas altas y un calor insoportable en muchas zonas del territorio. Además, como consecuencia, se han elevado las concentraciones de contaminantes en el aire del Valle de México, por lo que se han aplicado restricciones por la contingencia ambiental.

En el tema agrícola, la situación se está complicando en exceso y la prolongada sequía ya está impactando en el plano económico: el 75% de la extensión cultivable durante el ciclo primavera-verano es de temporal, lo que significa que la producción de los cultivos depende de las lluvias, situación que es delicada al considerar que el 40% de la producción total a nivel nacional es aportada por la agricultura de temporal. Incluso, sorprendentemente, la Unión de Productores Independientes de Café, en la frontera sur de México, informa sobre el riesgo de la pérdida de entre el 80 y el 90% de los cultivos por la falta de agua.

Esta situación, junto con los bajos niveles de las presas y, con ello, una reducción de las hectáreas bajo riego en la zona norte y norponiente del país, nos puede generar una merma hasta del 35% de la producción agrícola. Con ello, es de esperar una tendencia creciente de los precios de los productos agropecuarios, al igual que el de otros productos industriales intensivos en el uso de agua.

En la ganadería no estamos en mejor situación: entidades como Chihuahua, Sonora, Tamaulipas, Aguascalientes, Jalisco, Durango y Veracruz están siendo afectadas en su producción por la falta de agua y, con ello, una carencia de pastizales y forrajes. Se ha difundido información de que más de 156 mil cabezas de ganado han muerto o han sido sacrificadas ante la falta de agua y alimento para mantenerlas. Los productores han tenido que reducir sus hatos, cerrar sus ranchos o migrarlos hacia EU.

  • Es vital, realmente, que tengamos precipitaciones importantes este año, sin embargo, conforme a los pronósticos de los centros meteorológicos nacional e internacionales, se esperaría un año con lluvias promedio, tomando en cuenta que estamos entrando a una etapa de transición entre el fenómeno de El Niño para pasar a La Niña, situación que nos traería en el océano Pacífico la formación de ciclones tropicales ligeramente por debajo de la media, mientras que en el océano Atlántico, en el golfo de México y en el mar Caribe esperaríamos una temporada de ciclones tropicales más activa. Aunque, cabe mencionar, la entrada de un buen huracán puede marcar la diferencia a nuestro favor. Ojalá.

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