La sequía no cede: problemas por todos lados (III)
En estos días es inevitable hablar de la sequía cuando se aborda el tema del agua en México. Sucede que estamos llegando a una situación realmente crítica, con un 90% del territorio nacional con algún grado de sequía, de tal forma que un 35% del país tiene sequía ...
En estos días es inevitable hablar de la sequía cuando se aborda el tema del agua en México. Sucede que estamos llegando a una situación realmente crítica, con un 90% del territorio nacional con algún grado de sequía, de tal forma que un 35% del país tiene sequía entre anormal y moderada, un 23% tiene sequía severa, mientras que un elevadísimo 32% tiene sequía entre extrema y excepcional. Dentro de esta última preocupante categoría se encuentran los territorios prácticamente completos de los estados de Chihuahua, Sinaloa, Querétaro, Hidalgo, Guanajuato, Zacatecas… mientras que estados como Sonora, Durango, Michoacán, norte de Veracruz y sur de Tamaulipas presentan del orden de la mitad de sus territorios una sequía extrema y excepcional.
Para esta clasificación de los grados de sequía, el Servicio Meterorológico Nacional (SMN) informa que su determinación se basa en la obtención e interpretación de diversos índices o indicadores, como el Índice Estandarizado de Precipitación (SPI), que cuantifica las condiciones de déficit o exceso de precipitación (30, 90, 180, 365 días); la Anomalía de Lluvia en Porciento de lo Normal (30, 90, 180, 365 días); el Índice Satelital de Salud de la Vegetación (VHI), que mide el grado de estrés de la vegetación a través de la radiancia observada, entre otros. Aquí lo que habría que destacar es que esta evaluación de sequía se basa, principalmente, en datos comparativos de los últimos 365 días contra los promedios estadísticos y no refleja totalmente la grave situación por la acumulación del tiempo en que se ha estado padeciendo la sequía.
Veamos la información de los últimos años: en 2018 sólo el 14% del territorio nacional llegó a categoría de sequía severa, en 2019 fue el 11% y en 2020 fue un 6%, mientras que para 2021 se alcanzó un 54%; en 2022 un 34%; en 2023, 56%, y en 2024 un 55% del territorio tiene, por lo menos, sequía severa. Claramente, entonces, este 2024 es el cuarto año que se tienen lluvias escasas en el país y ese efecto acumulado hace que el problema sea, incluso, mucho más grave que las propias y ya de por sí altas cifras que se reportan en el Monitor de Sequía del SMN.
Como consecuencia de esta larga temporada de bajas precipitaciones, 147 de las 210 presas más importantes del país tienen almacenamientos por abajo del 50% de su capacidad máxima. En el caso del Sistema Cutzamala, que abastece al Valle de México, la situación está muy complicada: con un almacenamiento en la presa Villa Victoria de 44.7 Mm3, en la presa Valle de Bravo de 106.6 Mm3 y de 57.6 Mm3 en la presa El Bosque, se tiene un almacenamiento total de 208.9 millones de metros cúbicos, un 27% de su capacidad. Sin embargo, esto no significa que sea un volumen disponible, ya que el nivel mínimo de operación es de 155 Mm3 de agua almacenada, lo que significa que sólo se cuenta, supuestamente, con 53.9 millones para abastecer la inmensa metrópoli.
Se comenta que supuestamente disponemos de 53.9 Mm3 para abastecimiento porque, además, debe considerarse el tema de la calidad del agua. Los Berros, que es la planta potabilizadora del Sistema Cutzamala, está diseñada bajo los procesos de floculación, sedimentación y filtración, que permite potabilizar el agua que normalmente tienen las presas, pero con estos bajos niveles se ha detectado una mayor turbiedad, aunado a la presencia de microalgas tóxicas que complican la potabilización.
La temporada de lluvias formal inicia el 15 de mayo y es común que esté presente con seguridad para el mes de junio. Por tanto, ya nos debería estar lloviendo y los pronósticos no indican lluvias importantes en los siguientes días. Esto nos llevará, inexorablemente, a la necesidad de recortar aún más el abasto de agua al Valle de México. Vienen días difíciles.
