La sequía no cede: problemas por todos lados (II)

En la pasada columna comentamos sobre la sequía que prevalece en el país. Hoy, a pesar de que supuestamente a partir del 15 de mayo ya estamos en la temporada oficial de tormentas y ciclones tropicales, la mitad del territorio nacional se encuentra bajo la calificación ...

En la pasada columna comentamos sobre la sequía que prevalece en el país. Hoy, a pesar de que supuestamente a partir del 15 de mayo ya estamos en la temporada oficial de tormentas y ciclones tropicales, la mitad del territorio nacional se encuentra bajo la calificación de sequía entre severa y excepcional. Informamos que 141 de las 210 presas más importantes se encontraban abajo del 50% de su capacidad, ahora son 147. El almacenamiento de nuestras presas es de 48,750 millones de metros cúbicos (Mm3), mientras que el promedio histórico es de 64,001 Mm3, es decir, nos faltan 15,251 Mm3, cifra que, así sola, no nos dice nada, pero que si la dividimos entre los 127.5 millones de habitantes en México, equivale a que nos faltan 119,600 litros de agua por persona, un volumen para nada despreciable.

En los renglones agrícola y ganadero, la falta de agua por la sequía está impactando en la producción, afectando la economía de miles de personas dedicadas a estas actividades, con mermas promedio de un 35%, que nos origina una creciente tendencia de incremento en los precios de los productos de la canasta básica.

En materia de abastecimiento de agua potable a la población, sobre todo como consecuencia del incremento de las temperaturas que conllevan a un mayor consumo, sumado a un menor suministro del vital líquido por la sequía, son cientos las comunidades y ciudades padeciendo por falta de agua, donde incluso la capacidad local de apoyo con pipas está siendo rebasada, a tal grado que la Conagua reporta estar dando apoyos a municipios de los estados de Campeche, Chiapas, Coahuila, Durango, Guanajuato, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Zacatecas y el Valle de México.

A estos problemas en todos los renglones vinculados con el agua dentro del territorio nacional debemos sumar otro muy complejo, relacionado con el tratado firmado en 1944 entre México y Estados Unidos, que establece la asignación de las aguas a México de los ríos Tijuana, Colorado y Bravo, mediante el cual Estados Unidos nos entrega un volumen anual de 1850.2 millones de metros cúbicos de agua para atender las necesidades en el estado de Baja California y del orden de 74 millones de metros cúbicos en Ciudad Juárez, mientras que México está obligado a entregar 431.7 Mm3 en el Río Bravo para los agricultores de Texas. Cabe mencionar que, considerando las variaciones en los ciclos hidrológicos, en el tratado está previsto que el agua faltante en años secos debe compensarse en los años siguientes, bajo ciclos que deben cumplirse cada cinco años.

El problema es que México ha venido incumpliendo cada año y sólo ha abonado 460 millones de metros cúbicos de agua a Estados Unidos, de los 1 mil 728 Mm³ que corresponden al cuarto año del quinquenio, es decir, ha proporcionado poco más de 115 Mm³ por año y se tiene un saldo pendiente de más de 830 millones de metros cúbicos, que debería cubrir este 2024, más la correspondiente del año 2025, cuando, en condiciones de sequía, deberá cumplir con su cuota quinquenal.

El problema y la inconformidad en Texas no es menor, a tal grado que un grupo de congresistas republicanos de Estados Unidos ha exigido la retención del presupuesto de ayudas a México para 2025 debido al incumplimiento en la entrega de agua estipulada en el Tratado de Aguas de 1944. Argumentan que Estados Unidos realiza las entregas anuales de manera constante y que, a pesar de los esfuerzos diplomáticos, México ha incumplido con sus entregas, lo que constituye una práctica que representa una “seria amenaza” para los sectores agrícola, industrial y municipal en los estados fronterizos, principalmente en Texas, que depende de esta agua.

  • Está claro que las condiciones del tratado son altamente ventajosas para México, ya que recibimos más de cuatro veces el agua que entregamos. Lo último que nos falta es entrar, en este renglón, en un desfavorable y muy inconveniente conflicto con Estados Unidos.

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