El destino nos alcanzó en el Cutzamala... ¿qué sigue? (V)

En estos días ha empezado a elevarse la temperatura, ya no hace tanto frío y, con ello, se incrementa la demanda y se presentan, cada vez más, inconformidades de vecinos de diversas zonas del Valle de México por la falta de agua, un problema que será creciente en la ...

En estos días ha empezado a elevarse la temperatura, ya no hace tanto frío y, con ello, se incrementa la demanda y se presentan, cada vez más, inconformidades de vecinos de diversas zonas del Valle de México por la falta de agua, un problema que será creciente en la medida que entremos en temporada de calor y, como ya lo hemos comentado en este espacio, no es un asunto menor, ya que, aunque el Sistema Cutzamala “sólo” proporciona el 25% del agua, muchas colonias del Valle de México se abastecen exclusivamente de este sistema y muchas otras, a pesar de que cuentan con pozos, tienen el servicio gracias a la combinación y complemento con el agua del Cutzamala.

Los almacenamientos de las presas, no sólo están bajos, sino que son los más bajos de la historia del sistema. Según reporta la Conagua, se almacenan 314 millones de metros cúbicos (MM3), lo que ha obligado a disminuir la aportación de los 16.7 metros cúbicos por segundo que se han llegado a recibir a tan sólo 8, un recorte significa que se dejarán de recibir 750 mil metros cúbicos cada día, con lo que se verán afectadas en su servicio muchos miles de personas. Acciones preventivas que hayan realizado las autoridades responsables del servicio, como la reposición y mantenimiento de pozos, eliminación de fugas, etcétera, se considera que no podrán evitar el impacto negativo por la falta de tanta agua.

Ahora lo que nos queda es buscar soluciones en la otra variable de la ecuación: la demanda, lo que los usuarios consumimos. Necesitamos generar una mayor conciencia social sobre el problema en el que estamos involucrados y que entre todos podríamos mitigar en mucho la situación. Todos podemos y deberíamos colaborar y participar con acciones como: en el excusado vigile periódicamente el estado de sus herrajes, flotador, válvulas y sustitúyalos si es necesario; no lo descargue sólo para arrastrar papeles faciales, cigarros u otros residuos, arrójelos a un cesto de la basura, y utilice cloro para ahorrar algunas descargas de orina antes de dejar correr el agua. En la regadera capte el agua en un recipiente mientras se calienta; tome duchas breves y cierre las llaves mientras se enjabona o aplica champú; mida el agua que descarga su regadera y asegúrese de que no consuma más de 10 litros por minuto.

En cocina y el hogar no permita goteos y reemplace empaques cada vez que sea necesario; al lavar verduras o trastes ocupe un depósito lleno y no utilice agua corriente. Antes de poner la ropa en la lavadora talle a mano las partes muy sucias para evitar dobles o triples lavados; sólo úsela  con cargas completas de ropa; utilice el agua del enjuague para regar o lavar patios y pisos. En exteriores riegue sólo cuando sea necesario, hágalo muy temprano o después de que se ponga el sol; en época de estiaje corte el pasto, pero no lo barra, esto evita la evaporación; no barra la calle a chorro de manguera, utilice una escoba, y para lavar el carro utilice sólo una cubeta de agua.

Las anteriores recomendaciones son un extracto del libro publicado por el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua en 1990, que es un compendio muy completo en materia de cuidado del agua. Vale la pena que todos lo descarguemos de la liga https://www.imta.gob.mx/images/pdf/recomendaciones.pdf

Cambiar nuestros hábitos en el uso del agua es fundamental, ya que el futuro de la ciudad depende de que logremos disminuir un consumo que no refleja la realidad en la zona en la que vivimos. Debemos recordar que el Valle de México tiene 144 metros cúbicos por habitante al año (M3/hab/año) de agua renovable, que es un indicador clave para comprender la escasez del agua y su gestión, donde, según el criterio internacional, una disponibilidad menor a 1,000 M3/hab/año indica que pueden presentarse problemas para la producción de alimentos y el desarrollo económico. El Valle de México se encuentra muy, muy por debajo de este límite considerado como crítico.

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