El Colegio de Ingenieros Civiles de México (CICM) es una asociación técnica de muy alto nivel, comprometida con la excelencia profesional y el desarrollo sustentable. Agrupa a destacados especialistas y funciona como un foro plural donde se analizan los principales retos en infraestructura, urbanismo, recursos hídricos, sostenibilidad, seguridad estructural, comunicaciones, transportes y otras áreas estratégicas, contribuyendo así al fortalecimiento de la toma de decisiones para el desarrollo y modernización del país.
Durante el espacio Diálogo con Ingenieros, que se realiza cada lunes en la sede del CICM, el pasado 26 de mayo el M.I. Víctor Bourguett Ortiz, director ejecutivo de Agua Potable de la Secretaría de Gestión Integral del Agua de la Ciudad de México (Segiagua), presentó los avances más relevantes en la gestión del agua en la capital, especialmente frente a la crisis por sequía que llevó al Sistema Cutzamala a sus niveles de almacenamiento más bajos en la historia. Al final de la reunión, es de destacarse la valiosa participación de especialistas del CICM, cuyos comentarios enriquecieron la discusión. A continuación, expongo los puntos más relevantes de dicho encuentro.
Se reconoció, en primer lugar, el enorme reto que representa administrar uno de los sistemas de abastecimiento más complejos del mundo, con tareas diarias como la atención a fugas, el mantenimiento de cientos de instalaciones, el balance hidráulico de la red para garantizar el servicio en toda la ciudad, así como también dar servicio a más de dos millones de personas que se trasladan diariamente a la capital por motivos laborales.
Sin menoscabo de los esfuerzos actuales, los expertos del CICM subrayaron la necesidad de trascender la gestión cotidiana y avanzar hacia una sostenibilidad de largo plazo. Un aspecto clave es reducir progresivamente —hasta eliminar por completo— la sobreexplotación del acuífero, la cual se estima en 600 millones de metros cúbicos anuales. Esta cifra equivale a extraer, cada año, 1.5 veces la capacidad de la presa Valle de Bravo totalmente llena. Las consecuencias de esta sobreextracción son severas: daños a la infraestructura hidráulica, afectaciones al Sistema de Transporte Colectivo Metro, a las vialidades y a numerosas edificaciones (siendo ejemplo relevante el Aeropuerto Internacional Benito Juárez), todo lo cual representa un alto costo para la ciudad.
Otro tema prioritario es el de la micromedición, es decir, la instalación y lectura de medidores en los domicilios. Si bien se han logrado importantes avances en la macromedición, resulta imposible combatir las fugas de manera eficiente sin conocer con precisión cuánta agua entra a un sector y cuánta se consume. Actualmente, la lectura de los micromedidores es mínima, lo que genera una facturación ineficiente y poco equitativa, además de impedir la detección de fugas internas en los hogares.
Los especialistas también señalaron la urgencia de ampliar el reúso del agua tratada en la ciudad, así como identificar nuevas fuentes de abastecimiento que ayuden a reducir la dependencia con el acuífero. Aunque el M.I. Bourguett informó que se trabaja en la incorporación del agua proveniente de la presa Guadalupe, ubicada al norte del Valle de México, su aportación será limitada frente a la magnitud de la demanda metropolitana.
Lo que resulta evidente es que lograr un servicio de agua sustentable en la Ciudad de México y su Zona Metropolitana constituye el mayor desafío a nivel mundial en esta materia. Se trata de una megaurbe ubicada a 2,200 metros sobre el nivel del mar, en una cuenca cerrada y con una de las disponibilidades de agua por habitante más bajas del planeta. Este reto exige no sólo decisiones técnicamente sólidas, sino también una gestión eficiente y presupuestos robustos, con incrementos sustanciales en la inversión que permitan atender de manera eficaz una problemática de proporciones extraordinarias.
