Cómo tomar la curva La Pera a 130 km/h
Considerando que un 67% de nuestro país es árido o semiárido, así como los ya indudables efectos del cambio climático, una sequía es algo para lo que tendríamos que estar preparados. Por ello deberíamos poner en marcha, a fondo y en serio, toda una serie de medidas, ...
Considerando que un 67% de nuestro país es árido o semiárido, así como los ya indudables efectos del cambio climático, una sequía es algo para lo que tendríamos que estar preparados. Por ello deberíamos poner en marcha, a fondo y en serio, toda una serie de medidas, de las cuales se exponen a continuación las más evidentes: (i) contar con altos niveles de eficiencia en el manejo del agua en nuestros sistemas de distribución de agua potable y de uso agrícola, (ii) imponer un consumo moderado de agua en nuestras ciudades y en la industria, (iii) implementar sistemas de riego eficientes en el campo, (iv) tener fuentes de abastecimiento de reserva cuando se trata de fuentes superficiales, dado que no se pueden sobreexplotar, aunque sea de manera temporal en caso de requerirse, (v) reducir nuestra dependencia al agua que se extrae de los acuíferos en exceso (sobreexplotación), lo que está comprometiendo el abasto de nuestras futuras generaciones, (vi) detectar y cancelar pozos clandestinos y extracciones no autorizadas en nuestros cauces superficiales, (vii) reponer la infraestructura que tiene décadas dando servicio y que gradualmente está colapsando, (viii) cambiar el modelo de gestión con el que operan los —en su mayoría— ineficientes organismos operadores, (ix) modernizar las organizaciones de productores en los distritos de riego y el campo en general, (x) mejorar el funcionamiento de los Consejos de Cuenca, (xi) contar con una planeación hídrica integral con financiamiento asegurado que permita garantizar su cumplimiento, (xii) contar con una ley que reglamente el derecho humano al agua, que es un adeudo legislativo con 10 años de atraso.
El asunto es que pasan los años, los sexenios, las décadas y no se desarrollan soluciones técnicas bien sustentadas y sostenidas a largo plazo. Algunos de los problemas que se han presentado hasta ahora han sido graves (donde el mejor ejemplo es el desabasto en Monterrey, que hasta el año pasado contaba con uno de los mejores servicios de agua del país), pero no tanto como para considerarse una crisis nacional. Estos contratiempos son un claro aviso, pero que no ha logrado despertar conciencia de lo que nos espera de no proceder, desde ya, a iniciar en su solución.
Y aquí es donde es aplicable una metáfora sobre tomar una curva peligrosa a una alta velocidad. Como sabemos, la autopista México-Cuernavaca se inauguró hace más de 70 años, considerándose como una vía de comunicación de primer nivel, con muchas de sus curvas que permiten circular a 120 y hasta 130 kilómetros por hora (km/h) sin mayores complicaciones, sobre todo si las condiciones climatológicas son buenas (cabe mencionar que el límite de velocidad es de 110 km/h, aunque muchos automovilistas normalmente rebasan este límite).
Pero esta autopista tiene una muy conocida curva, La Pera, que puede tomarse, con seguridad, a unos 70 km/h, lo que ha generado miles de accidentes por la falta de precaución de algunos conductores que no toman medidas oportunas, ya que es necesario ir bajando la velocidad con tiempo para evitar accidentes. No hacerlo oportunamente y entrar a esa curva a 120 o 130 km/h, aunque se apliquen los frenos a fondo y se cuente con la pericia de un piloto profesional, un accidente contra la barrera central es cosa segura.
Precisamente este ejemplo es aplicable a nuestro caso en el tema del agua: si no tomamos medidas oportunas dando al agua la importancia y prioridad que requiere, si esperamos a que estalle una real crisis, ni con todo el presupuesto ni con toda la voluntad de autoridades ni con la sabiduría de los técnicos más calificados podremos salir adelante. Debe estar claro que no sólo es presupuesto, también es el factor tiempo para implementar lo necesario. No tomarlo en cuenta nos puede llevar a enfrentar un problema irresoluble de falta de agua en muchas zonas del país, con consecuencias inimaginables.
