Bien por la Secretaría del Agua en la CDMX (II)

En el artículo pasado comentamos sobre el acierto de ubicar el tema del agua en primer plano de prioridad por parte de la nueva administración de la Ciudad de México, con la creación de la Secretaría de Gestión Sustentable del Agua. Hasta hoy, los servicios hídricos ...

En el artículo pasado comentamos sobre el acierto de ubicar el tema del agua en primer plano de prioridad por parte de la nueva administración de la Ciudad de México, con la creación de la Secretaría de Gestión Sustentable del Agua.

Hasta hoy, los servicios hídricos han estado a cargo del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex), que se ubica en un tercer nivel jerárquico de la administración pública centralizada, dependiendo de la Secretaría del Medio Ambiente, misma que se cuenta con facultades de mando, decisión, vigilancia y competencia, fijando la política, desarrollo y orientación del Sacmex, restándole con ello capacidad de respuesta. Si bien es cierto que el Sistema de Aguas tiene autonomía técnica, también lo es que está supeditado a diversas dependencias de la administración centralizada (Medio Ambiente, Finanzas, Oficialía Mayor), situación que dificulta el cumplimiento de sus objetivos.

Para poder contar con mayores facultades, y poder colocarse como uno de los mejores organismos operadores a nivel mundial (que es lo que se esperaría para dar soluciones efectivas a una ciudad con tantas complicaciones en la materia), es necesario como un primer paso transformarlo  en un organismo descentralizado, una empresa pública del gobierno de la ciudad sin fines de lucro, algo similar a lo que es la Comisión Federal de Electricidad en el ámbito federal.

Este organismo descentralizado está previsto en la Constitución Política de la Ciudad de México, donde se establece que “el servicio público de potabilización, distribución, abasto de agua y drenaje será prestado por el Gobierno de la Ciudad a través de un organismo público con personalidad jurídica y patrimonio propio, autonomía técnica y de gestión...”.

Este nuevo organismo descentralizado sería el responsable de la operación y mantenimiento de los sistemas hidráulicos, así como del cobro de los servicios, que ya no serían canalizados a la bolsa de ingresos de la ciudad, sino que se integraría a su propio patrimonio para la mejora de los servicios que presta. Si bien los servicios de agua potable, drenaje sanitario y saneamiento serían pagados por los usuarios, el organismo descentralizado podría cobrar una cuota al Gobierno de la Ciudad por la atención del drenaje pluvial, a fin de lograr su autosuficiencia financiera. Por su parte, la Secretaría de Gestión Sustentable del Agua se encargaría de la planeación integral, el proyecto y construcción de la infraestructura necesaria.

El organismo descentralizado estaría sectorizado en la Secretaría del Agua y sería su ideal complemento, ya que, si bien una Secretaría tiene autonomía técnica, carece de personalidad jurídica y de patrimonio propio, indispensable para una dependencia prestadora de un servicio público.

  • El organismo descentralizado tendría como autoridad máxima a su órgano de gobierno, el cual tendría la responsabilidad, entre otras cosas, de fijar todas las políticas públicas alineadas a los planes y programas sectoriales, así como los procedimientos con los cuales debe operar en apego a los criterios y al plan de gobierno que fije la Jefatura del Gobierno de la ciudad. Este órgano de gobierno estaría presidido por el titular de la Secretaría del Agua, así como representantes de diversas secretarías, cuyo ámbito de competencia se relacione con el objeto del descentralizado, y podría contar con representantes de la Conagua y de la sociedad civil, lo que representaría una gran ventaja para su adecuada vigilancia y funcionamiento.

Una tarea que quedará como pendiente importante será cómo alcanzar una atención integral para toda la cuenca del Valle de México. Es obvio que ni la Ciudad de México ni los municipios de su zona conurbada podrán resolver los múltiples problemas si no se da una atención de manera integral, implementando una perspectiva metropolitana y la visión de cuenca que se establecen en la Constitución Política de la Ciudad de México.

Temas: