Benditos huracanes
Horacio Rubio, destacado profesional de la entonces Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos, dijo: los beneficios son mucho mayores que los daños.
Hace muchos años escuché por primera vez este comentario: ¡Benditos huracanes! Me llamó mucho la atención, ya que en el imaginario colectivo los huracanes representan inundaciones, deslaves, deslizamientos, cierre de carreteras, puentes afectados, daños a la infraestructura, pérdidas económicas... la persona que me lo dijo, el ingeniero Horacio Rubio, un destacado profesional de la entonces Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos, completó el comentario con: Los beneficios son mucho mayores que los daños.
En este sentido, algo que debemos tener claro los mexicanos es que las regiones centro, norte y noroeste, donde habita el 77% de la población y se genera el 82% del Producto Interno Bruto, dependen de la presencia de los fenómenos meteorológicos conocidos como ciclones tropicales para poder sobrevivir.
Esta última palabra lo dice todo: de no ser por las depresiones tropicales, las tormentas tropicales y los huracanes, la vida en un 70% del territorio no sería posible. Cuando en la escuela nos enseñan el ciclo hidrológico, no quedaba suficientemente claro que las lluvias se generan principalmente en los océanos y pueden llegar a ciertas zonas solamente cuando existen fenómenos naturales, como son los ciclones tropicales, que tienen tal fuerza e intensidad que las humedades logran penetrar cientos de kilómetros dentro de los continentes.
Lo anterior es evidente con la tormenta tropical Alberto que acaba de “azotar” el norponiente de México, pues, conforme a reportes de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, las lluvias causadas provocaron 11 incidentes en siete carreteras del país, lo que llevó a cuatro cierres totales y tres parciales en tramos carreteros por derrumbes en Nuevo León, Tamaulipas, Chiapas y Coahuila. En paralelo, en el municipio de Santa Catarina, al poniente de la zona metropolitana de Monterrey, la tormenta se encargó de destruir la ciclopista construida por el gobierno estatal que tuvo una inversión de 44 millones de pesos.
A cambio de esos daños, ha sido impresionante la recuperación de 2 de las 3 presas que abastecen a Monterrey: con un almacenamiento de 34,116 millones de metros cúbicos (Mm3), la presa La Boca está al 97% de su capacidad; con 947.68 Mm3, la presa El Cuchillo se encuentra al 84%, y sólo la presa Cerro Prieto no alcanzó a captar suficiente agua y pasó de 14.8 Mm3 a 89.5 Mm3, un 30% de su capacidad. Aquí habría que destacar que, con tan sólo una tormenta tropical que se presenta en la zona, el abastecimiento de agua a Monterrey ahora pinta un panorama muy diferente.
Sin embargo, en muchas otras presas del país la situación continúa complicada por los bajos almacenamientos registrados, como, por ejemplo, las presas Valle de Bravo, Villa Victoria y El Bosque, del Sistema Cutzamala, que están al 26.5%, 22.5% y 29% de su capacidad y no se recuperarán a menos de que nos lleguen los benditos huracanes.
