¿Bañarse en pareja para ahorrar agua?

Parece que el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, es muy bromista, es mal estratega o tiene técnicas muy originales. Durante una entrevista de televisión dio varios consejos para el cuidado del agua, incluyendo el no bañarse los domingos y los días que no se ...

Parece que el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, es muy bromista, es mal estratega o tiene técnicas muy originales. Durante una entrevista de televisión dio varios consejos para el cuidado del agua, incluyendo el no bañarse los domingos y los días que no se sale de casa y también la posibilidad de bañarse en pareja para ahorrar el agua. Esto último fue noticia mundial por ser una recomendación inusual para enfrentar un problema tan serio como el desabasto, pero, además, se esperaría que fuese poco efectiva.

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La ciudad de Bogotá está pasando por una temporada muy complicada en materia de su abastecimiento de agua, su principal fuente que suministraba el 70% del vital líquido, el Sistema Chingaza, con sus embalses de Chuza y San Rafael, están al 15% de su capacidad, lo que ha puesto en aprietos el servicio de agua para alrededor de nueve millones de habitantes.

Ante la severa reducción en el suministro de un 50%, ha sido necesario fomentar el ahorro del agua por todos los medios, tanto en materia de comunicación social, invitando a la población a “no desperdiciar ni una gota de agua en este momento”, como el sancionar con mayor cobro a quienes no cuiden el agua. Conforme a lo anterior, la empresa paramunicipal Acueducto de Bogotá implementa multas por despilfarro y cobros adicionales a quienes consuman más del doble del consumo básico de agua de 22 metros cúbicos al mes.

Pero lo que sí debe reconocerse al alcalde Galán es su comentario de que el 90% del consumo de la ciudad es doméstico y que el 60% se utiliza en la ducha, que es el potencial mayor consumidor de agua en el hogar. El consumo doméstico tiene una elasticidad impresionante. Mientras que con buenos hábitos y la utilización de accesorios y aparatos ahorradores con 70 litros por persona se pueden atender sus necesidades básicas, malos hábitos y el desperdicio pueden llevar a consumos por persona de 600 litros diarios.

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Analicemos el agua que se consume con una regadera: un accesorio ahorrador utiliza 7 litros (sin disminuir el confort), un accesorio normal utiliza 12 litros por minuto y se han llegado a medir regaderas que utilizan 30 litros por minuto en domicilios que tienen sistema hidroneumático.

Si una persona con una regadera convencional de 12 litros por minuto abre la llave para que se caliente el agua, se va a preparar su ropa, regresando a los 5 minutos y, además, se baña en 10 minutos, por la coladera se fueron 180 litros de agua. En cambio, si la misma persona recolecta el agua mientras se calienta, entra a la ducha y se moja en 20 segundos, cierra la llave, se enjabona y abre la llave para enjuagarse en 40 segundos, además, utilizando un accesorio ahorrador, consumiría únicamente 7 litros en lugar de 180. Impresionante diferencia.

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Ante esta crisis de falta de agua a nivel nacional e internacional, el cambiar nuestros hábitos de consumo es una obligación ciudadana y tanto para Bogotá como para la mayoría de las ciudades del país, son hábitos que deben llegar para quedarse.

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