¿Agua gratis por ser un derecho humano? (II)

Es tarea fundamental evitar el desperdicio

Sabemos que, en el caso del agua potable, tomando en cuenta la cada vez más complicada problemática que se tiene para suministrar agua a las ciudades, es tarea fundamental evitar el desperdicio y su uso negligente. Por ello se requiere establecer esquemas tarifarios que permitan que el agua sea accesible a todos los bolsillos y que su costo no sea un obstáculo para cumplir con este derecho humano.

  • Conforme al consenso internacional de los organismos especializados en la materia, es aceptable establecer un cobro del 3% de los ingresos familiares para cubrir el recibo de agua… pero estamos hablando del agua que se utiliza para satisfacer necesidades básicas. Otros usos son válidos, ya no como un derecho humano, sino como un derecho ciudadano. Tal es el caso del lavado de vehículos, el riego de jardines, los usos recreativos, etcétera. Claramente, son actividades a las que un ciudadano debe tener derecho, pero no pagando la misma tarifa que la de un uso básico.

Precisamente porque el volumen de consumo está directamente relacionado con el derecho humano al agua, resulta necesario que se cuente con aparatos que midan el consumo en los hogares, así como establecer tarifas crecientes donde el agua, como un derecho humano, tenga un precio bajo, mientras que los consumos que ya se relacionan con un derecho ciudadano o el desperdicio, tengan un cobro sensiblemente más alto.

Parecería que el cuidado del agua por parte de la población está relacionado únicamente con campañas de concientización. La experiencia internacional nos indica que, si bien las campañas son tema obligado, la realidad es que existe una correlación simple: a tarifas bajas, consumos altos y, a tarifas altas, un mayor cuidado del agua y menor consumo. Pegarle al bolsillo de la gente que desperdicia es la más efectiva campaña de cuidado del agua. Eso está más que demostrado.

En México, lamentablemente, en nuestras ciudades no tenemos buena cobertura de micromedición, lo que complica en mucho el cobro justo y, más aún, el control del consumo. A su vez, esto llega a afectar para que el agua alcance a todos y el poder llevar el servicio a zonas distantes o en las partes altas de las ciudades.

También debemos poner sobre la mesa el concepto definido por la ONU como “agua segura”, el cual se refiere a que el agua debe ser potable, es decir, ser apta para beber y estar libre de microorganismos y sustancias tóxicas, y también se refiere a una calidad de servicio razonable en cuanto a su continuidad. El que frente a una casa se tenga una tubería de la red de distribución, de nada sirve si ese tubo no lleva agua. Para poder contar con “agua segura” es necesario que se tenga la razonable certeza de que, aun cuando el servicio no sea continuo, sí se cuente con un suministro diario para poder satisfacer las necesidades.

  • Aquí es donde en nuestro país debemos mejorar en mucho, ya que, conforme a una encuesta del Inegi en 2020, un muy alto 42% de la población urbana manifestó no contar con un servicio satisfactorio. Es claro que, para garantizar el derecho humano al agua y contar con servicios hídricos de calidad, hay mucho por mejorar y muchos recursos por invertir en el sector agua potable y saneamiento.

Temas: