MITO
El suicidio ocurre sin previo aviso.
El suicidio es un acontecimiento que afecta a quien lo realiza, pero, además, de todos los que están a su alrededor; la idea de que ocurre sin previo aviso está muy arraigada y no es verdad.
CONSECUENCIA
Lamentablemente, esta creencia puede hacer que quienes viven alrededor de un suicida no perciban el problema y no actúen para evitar la pérdida de un ser humano.
REALIDAD
El suicidio es uno de los más lamentables actos que corta de un tajo una vida humana y cancela para siempre las oportunidades de vida que ya no se darán
La OMS lo define como el “acto deliberadamente iniciado y realizado por una persona en pleno conocimiento o expectativa de su desenlace fatal”.
Por otra parte, el llamado Intento de suicidio es un acto de violencia dirigido hacia uno mismo, que tiene la intención de terminar con la vida, sin que necesariamente éste acto sea mortal.
Ideación suicida se refiere a pensamientos acerca de quitarse la vida, con diversos grados de intensidad y elaboración. El término ideación suicida se refiere también al sentimiento de estar cansado de la vida, la creencia de que no vale la pena vivir y el deseo de no despertar del sueño. Si bien estos sentimientos (o ideas) diferentes expresan distintos grados de gravedad, no existe necesariamente una continuidad entre ellos.
En ocasiones hay antecedentes, ya que un intento previo de suicidio constituye el factor de riesgo más importante para la población general.
Cada año, más de 720 mil personas fallecen por suicidio a nivel mundial, de acuerdo con datos de la OMS.
En México, el suicidio ocupa la segunda o tercera causa de muerte en el grupo de jóvenes de 15 a 29 años, de acuerdo con el Inegi, con una tasa promedio de 6.8 suicidios por cada 100 mil habitantes. Los jóvenes de 15 a 29 años concentran la tasa más alta, con 10.2 casos por cada 100 mil habitantes. El 73% de los suicidios ocurren en países de ingresos bajos y medianos.
Existe una diferencia por género, ya que la tasa de suicidios es más del doble (y hasta tres veces más alta) en hombres que en mujeres. Los principales factores de riesgo son los trastornos como la depresión y el consumo de alcohol, que están fuertemente vinculados, aunque muchos casos ocurren de forma impulsiva ante situaciones agudas de estrés, problemas económicos o duelos.
Las tasas se elevan en poblaciones expuestas a violencia, discriminación, crisis humanitarias, refugiados, pueblos indígenas y comunidades (LGBTIQ).
Sin embargo, el suicidio es un problema prevenible. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) impulsa la llamada Iniciativa Regional de Prevención del Suicidio, que busca reducir la mortalidad por suicidio en las Américas, con especial atención a los países con las tasas más altas.
Basándose en la Guía de Implementación de VIVIR la VIDA de la OMS, la iniciativa promueve intervenciones basadas en la evidencia, como limitar el acceso a los medios de suicidio, fomentar las habilidades socioemocionales en los adolescentes, garantizar una cobertura mediática responsable y fortalecer la identificación temprana, la gestión y el seguimiento de las personas en riesgo.
Mediante la coordinación de esfuerzos entre los sectores de la salud, la educación, el bienestar social, el empleo y la justicia, la iniciativa busca proteger vidas, apoyar a las comunidades y abordar el suicidio como una prioridad urgente de salud pública en la región.
Existe una línea de comunicación llamada Línea de la Vida 800-911-2000 a la que se puede acudir cuando alguien atraviesa por una crisis emocional o pensamientos de autodestrucción; siempre es mejor buscar ayuda profesional inmediata.
