Si tienes obesidad, toma hormonas tiroideas

MitoSi tienes exceso de peso u obesidad, toma hormonas tiroideas.Una de las ideas de quienes tienen exceso de peso u obesidad, es creer que no está funcionando la glándula tiroides, esa pequeña glándula en forma de corbata de moño que está en el cuello; muchas ...

 Mito

Si tienes exceso de peso u obesidad, toma hormonas tiroideas.

Una de las ideas de quienes tienen exceso de peso u obesidad, es creer que no está funcionando la glándula tiroides, esa pequeña glándula en forma de corbata de moño que está en el cuello; muchas personas, sobre todo mujeres, ingieren sin control tabletas de hormona tiroidea para bajar de peso.

 

 Consecuencia

La ingestión de cualquier hormona tiene efectos metabólicos importantes, y la falta de información y los comentarios entre amigas o compañeros hace que frente a la obesidad y sus molestias y consecuencias, sobre todo sicológicas, se crea que la solución está en el uso de esta hormona.

Lamentablemente, pueden suceder dos cosas: que quien toma esa hormona crea que con tomar una tableta es suficiente y no necesita controlar la cantidad de alimento ni necesita hacer ejercicio, o por el contrario, que viendo que al tomar la hormona tiroidea no baja de peso, aumente la dosis, llegando a la intoxicación, con síntomas clínicos como taquicardia, palpitaciones, arritmias cardiacas, dolor de cabeza, debilidad muscular, temblor, agitación, insomnio, diarrea, etcétera, en ocasiones, pueden presentarse daños más importantes en el corazón o el riñón.

 

Realidad

El uso de la hormona tiroidea nació cuando los médicos e investigadores del siglo XX, frente a la creciente ola de obesidad, investigaron cuáles podrían ser los órganos o las glándulas que contribuyen a esta enfermedad, y dado que la glándula tiroides produce una hormona que regula el metabolismo, consideraron que su deficiencia hacía que el metabolismo fuera “lento" y por eso se subía de peso; al mismo tiempo, encontraron que individuos, sobre todo niños y jóvenes que tenían un funcionamiento excesivo de la glándula tiroides eran extremadamente delgados. Surgió así una de las primeras formas de tratamiento farmacológico de la obesidad: la hormona tiroidea, y por eso hoy en día, a los individuos con obesidad, junto con los estudios de laboratorio se les solicita un análisis de función tiroidea, para saber los niveles de esa hormona.

Y resulta muy sencillo, para quien no modifica su forma de vivir, su forma de comer, su sedentarismo, tomar hormona tiroidea pensando que va a solucionar el problema; el hecho es que, estadísticamente, quien tiene obesidad y los niveles de hormona tiroidea un poco bajos, con la hormona podrá en el mejor de los casos bajar alrededor del 5 por ciento su obesidad.

La realidad científica, que señalan con precisión los médicos, nutriólogos y especialistas en composición corporal, es que lo único que se necesita es lograr el llamado equilibrio metabólico, que no es otra cosa que el balance entre la cantidad de calorías que se ingieren al comer y la cantidad de calorías que se gastan en la vida diaria, incluyendo el ejercicio físico. De manera que, olvidemos las hormonas, y las fórmulas mágicas, saber comer y saber hacer ejercicio es lo único que necesita tu cuerpo.

Y como me dijo mi nieta: “ya entendí, Abito, no es la tiroides, ¡es la tragoides!

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