Mi querido viejo: una de las más hermosas formas de expresión es la poesía; para escribir poemas es preciso conocer el significado de las palabras y armonizarlas para que se conviertan en un ramillete hermoso que muestre lo que piensa y siente el poeta.
Todos hemos sucumbido a esta tentación y, aunque es ripioso, este poema lo escribí emocionado para Alicia, cuando la conocí y sus ojos me hechizaron:
¡Vaya que soy ignorante! Yo que todo lo sabía
Yo que todo meditaba. Yo que todo preveía
Que hasta hoy vine a conocer
lo que puede ser la fuerza de unos ojos de mujer
Ojos verdes como el mar –como el poeta escribiera–
Ojos de charco al pasar –un sarcástico dijera–
Ojos por los que desbordas
Tu alma de mujer hermosa
Y que me hacen florecer como florece la rosa.
…y luego escribí otros, porque sigo enamorado:
No hay izquierda ni hay derecha,
el camino va hacia arriba
y al proseguir el camino,
voy persiguiendo mi vida.
Me cubre tu dulce manto,
me protege tu mirada,
y me ilumina la luna…
que es tu aliada.
La luna, redonda luna
que un día yo te regalé,
testigo de mi fortuna
la noche que te besé.
La luna, luna discreta
en el ventanal del lago,
es confidente secreta que
sabe bien lo que yo hago.
A su vez, don José Martí, además de su inmensa labor por su país, escribió este singular poema que habla del alma del poeta y la primavera.
Tiene el alma del poeta
Extrañeza singular:
Si en su paso encuentra al hombre
El poeta da en llorar
Con la voz de un niño tiembla,
Es de amor, y al amor va
Un amor que no se estrecha
En un límite carnal.
La corteza corrompida
El fruto corromperá.
Del amor de hembra no fío
Si su hoguera han de alumbra
El quemante sol de estío
O el sol pálido otoñal
¡Primavera, primavera,
Madre de felicidad!
¿Qué te parece, querido viejo? Un hermoso sentimiento como el amor, convertido en poema es algo que enaltece a quien lo escribe; en ese sentido todos podemos ser poetas. ¿Eres poeta?
