Mi querido viejo: siempre hemos admirado las maravillas que tiene nuestro cuerpo, cuyos múltiples órganos y tejidos funcionan sin cesar desde que un nuevo ser humano se está formando antes del nacimiento; es hermoso ver cómo se forman corazón, pulmones, aparato digestivo, etcétera y al nacer tenemos a un ser humano completo.
A mí siempre me han admirado las funciones de todos los órganos, pero el que nunca deja de sorprenderme es nuestro cerebro.
¿De qué forma el cerebro almacena todos los momentos de nuestra vida?, ¿cómo selecciona los recuerdos cotidianos, como el comer, vestirnos, aprender las palabras y los idiomas, junto con los acontecimientos sobresalientes: escuela, viajes, experiencias insólitas, etcétera?
Los estudios de neurólogos y especialistas nos informan cómo se relacionan los miles de millones de células cerebrales para permitirnos respirar, caminar, trabajar, jugar, etcétera.
Pero hay algo que me intriga y desconcierta de nuestro cerebro: ¿cómo puede almacenar los hechos de un día y volverlos a la conciencia cuando queremos revivirlos?
“Recordar es vivir”, querido viejo, dice la frase, pero… ¿de qué manera el cerebro busca en los archivos de la memoria ese recuerdo que nos permite “vivir” de nuevo?
“Recordar es vivir” significa que traer a la memoria momentos, personas o experiencias felices del pasado nos permite revivirlas y sentir de nuevo esa emoción, y creo que es una de las funciones que nos permiten “volver a vivir” esas experiencias con la misma intensidad que cuando ocurrieron.
Querido viejo: a nuestros años tenemos la posibilidad de recordar experiencias y hechos que sucedieron hace años, y volver a vivir –lo que es maravilloso– todos los momentos felices de nuestra existencia.
Y estoy seguro que, con sólo pensar en algo que ocurrió cuando eras niño o niña, asomará una sonrisa a tus labios y vivirás de nuevo aquel momento con la alegría que tuviste entonces.
“Recordar es vivir”, a nuestros años, es una de las mejores ocupaciones que puedes tener, solo, junto a tu compañera de vida o junto a tus amigos y compañeros.
La simple pregunta: ¿te acuerdas?, sirve para que el cerebro escudriñe las celulitas cerebrales y traiga a la memoria ese hecho o acontecimiento que viviste y disfrutaste hace muchos años.
Todos tenemos fechas y acontecimientos importantes, y al recordarlos, surgen en la mente otros mil recuerdos, algunos más vívidos que otros, pero siempre gratos.
Y no podemos negar que el cerebro también guarda los momentos tristes o dolorosos que vivimos, y recordarlos también pueden ensombrecer la mente.
Por eso te invito, querido viejo, a que cada día dediques unos momentos para recordar aquellos hechos gratos y felices, aquellas alegrías y sonrisas que viviste.
Seguramente tú tienes un buen poema sobre recordar es vivir, te comparto éste que habla de cómo el pensamiento de un recuerdo hace latir el corazón.
“Si recordar es volver a vivir,
navego en los recuerdos otra vez,
para acariciar tu piel con suavidad
y perder el tiempo en el ayer.
El pasado no se olvida con el tiempo,
se guarda en el latido del corazón,
como una chispa que enciende el pensamiento
y nos devuelve la ilusión”.
Y tú, querido viejo: ¿disfrutas los recuerdos?, ¿cuál es tu preferido?, ¿cuando conociste a tu amada, cuando nació tu hijo o cuando fuiste a ese viaje soñado?
*Médico y escritor
