Ojitos pajaritos
¡Ay ojitos pajaritos, cómo me han atormentado!A. Aguilar Mi querido viejo: recordé esta vieja canción que cantaba Antonio Aguilar: “¡Ay ojitos pajaritos, cómo me han atormentado, más vale que no me miren, si no han de estar a mi lado”, cuando conversaba con un ...
¡Ay ojitos pajaritos, cómo me han atormentado!
A. Aguilar
Mi querido viejo: recordé esta vieja canción que cantaba Antonio Aguilar: “¡Ay ojitos pajaritos, cómo me han atormentado, más vale que no me miren, si no han de estar a mi lado”, cuando conversaba con un amigo que está un poco preocupado por sus ojos, ya que no puede ver tan bien como siempre lo hizo, y esto me lleva a platicar contigo acerca de nuestros ojos, esas “ventanas del alma” –como dicen los aprendices de poetas– y, entre los órganos de los sentidos, seguramente uno de los más importantes para nuestra vida.
Maravillosas cámaras fotográficas: son capaces de captar miles de millones de imágenes cada segundo y transmitirlas al cerebro para que nos demos cuenta de lo que nos rodea; su precisión es casi infinita, y nos permiten lo mismo contemplar tranquilamente el atardecer en una hermosa playa de México que reaccionar en menos de un segundo ante el peligro de un auto que puede atropellarnos.
Nuestros ojos tienen buena protección, porque los párpados reaccionan ante cualquier peligro, y las pestañas, que no sólo sirven a las mujeres para enamorarnos, nos protegen del polvo y de partículas que podrían dañarlos.
Pero nuestros ojos sufren los embates del Padre tiempo y de la Madre naturaleza. El Padre tiempo corre sin descanso y ahora ya no tenemos 20 o 30 años, a los 60 años y luego después, las capas transparentes del ojo, en particular ese lente maravilloso que se llama cristalino, va perdiendo su transparencia y se hace poco a poco más opaco.
Cuando el cristalino es más opaco, surge lo que se llama comúnmente “catarata”, y quien la sufre ve cada vez con más dificultad, no percibe las formas y los colores, parece que está viendo a través de un cristal opaco.
Pero venturosamente, querido viejo, en la actualidad la catarata tiene solución, que cada vez es más sencilla y con mejores resultados: a través de una microincisión en la capa externa, que se llama córnea, se extrae el cristalino dañado y coloca uno nuevo, reluciente, en unos cuantos minutos, para volver a ver como antes.
Y la Madre naturaleza también actúa sobre nuestros ojos, podemos tener herencia de lesiones en los ojos, la presión arterial alta o arterioesclerosis o diabetes, y todas estas condiciones, si no se atienden bien, ocasionan diversos padecimientos: los nombres no importan (degeneración macular, esclerosis de la retina, desprendimiento de la retina, etcétera), pero todos ellos requieren la atención de un médico especialista.
Tener los ojos sanos es una de las mejores fortunas para nosotros los viejos; cuida tus ojos, cúbrelos con buenos lentes cuando haya mucho sol o lluvia o viento; si necesitas anteojos para leer, escoge los mejores y que los evalúe un experto, no el dependiente de una tienda; tus ojos son muy valiosos, cuídalos.
Y si recuerdas la vieja canción Ojitos pajaritos, vas a sonreír.
*Médico y escritor.
