…Pero ya mero viene el Mundial

El que vive de ilusiones, muere de realidades

Mi padre me enseñó muchas cosas, a veces sin decir una palabra; recuerdo muy bien cuando en la casa había una reunión con amigos y compañeros suyos de trabajo y alguno de ellos hacía un comentario o una afirmación totalmente fuera de lugar, mi padre no decía nada, simplemente hacía una mueca que yo entendía perfectamente, rechazaba la mentira, la torpeza o la frivolidad del comentario en lugar de argumentar o contradecir lo que el amigo había dicho. Alicia, mi compañera, ríe cuando me ve silencioso ante una noticia o un suceso en el que no creo ni estoy de acuerdo, porque sabe que el silencio es más importante que la palabra.

Pero escribo por mi amor a México, y porque creo que todos debemos contribuir de una manera o de otra para que el país crezca, se fortalezca y sea el que hemos soñado, pero desde hace tiempo, en particular en estos últimos siete años, vivimos un deterioro en todos los aspectos: economía, salud, transportes, agricultura, pero sobre todo en el respeto al ser humano en todas sus formas (muertes, secuestros, asesinatos, desapariciones, extorsión, amenazas, ataques incluso en las redes); escenas que nunca antes vimos, se muestran diariamente en todos los noticieros, sin importar el impacto que pueden tener en la mente de los espectadores. 

Pero del otro lado, allá en el Salón Tesorería de Palacio Nacional, la vida es otra; ahí todo es éxito, las cifras que muestra la señora Presidenta son la admiración del mundo entero, somos “el país más democrático del mundo”, “tenemos la mejor salud”, “la economía avanza a pasos agigantados”, “Pemex es ejemplo para el mundo”, “las relaciones internacionales siguen adelante”, “se han disminuido los delitos, hay menos muertos”, pero, además, sabemos que si hay algo malo, como la corrupción, el saqueo y el huachicol, “todo fue obra de Calderón”. 

Y mientras, en los entre telones de la política, jueces, magistrados, diputados y senadores y metiches de todos los partidos y comentaristas de todos los colores, hablan de la política como si supieran y planean la destrucción de eso que llamamos democracia. 

En uno de sus excelentes artículos, don José Elías Romero Apis dice “Cada nación-Estado es una diferente noción-Estado… Europa valora más los derechos humanos que la soberanía, mientras que, al contrario de Europa, América valora más la soberanía que los derechos humanos” y eso —explica el maestro Romero Apis— es una de las razones por las que somos como somos. 

Pero además, en este galimatías en que vive el país, cuando se niega lo evidente, se ignoran los males que aquejan a los ciudadanos, ¡olvidemos las reocupaciones, ya mero viene el Mundial!

Soy futbolero por herencia y desde niño iba al estadio acompañado de mis padres, “hinchas” del Necaxa porque mi padre vivió allá, y a lo largo de los años he disfrutado ese deporte tanto en mi escuela como en los diversos estadios que tenemos. 

Hoy vemos un país en conflicto, con todas las lacras que señalé arriba, y pienso en lo que será la invasión de miles de individuos hombres, mujeres y niños, de idiomas, mentalidades y costumbres diversas que llegan para disfrutar el futbol de la más alta calidad y se encuentran unas ciudades sucias, aeropuertos conflictivos, calles y avenidas dañadas, problemas con los taxis, y con las reservaciones de los hoteles, y encima el calvario para acudir al estadio, llegar a tiempo y poder disfrutar del espectáculo. 

Nuestro México es un caos, no hay democracia, no hay autoridad, no hay un proyecto de nación…. ¡pero ya mero viene el Mundial!