La insulina me dejará ciego
La retinopatía diabética es una de las complicaciones más graves de la diabetes mellitus.

Rafael Álvarez Cordero
Viejo, mi querido viejo
MITO
La insulina me dejará ciego.
El descubrimiento de la insulina en 1921 cambió para siempre el panorama de la diabetes, ya que esta sustancia puede cambiar la vida de quien sufre esta enfermedad. Sin embargo, las ideas erróneas y los mitos se extienden como parásitos, y aún hoy, más de 100 años después, se achaca la ceguera de algunos individuos con diabetes al uso de la insulina.
CONSECUENCIA
Como aquí he señalado, el médico o el educador en diabetes es quien está capacitado para recetar los medicamentos, incluso la insulina, pero la reticencia de los pacientes a usarla puede tener gravísimas consecuencias al aumentar la severidad del problema que podría controlarse con esta sustancia; las cifras de complicaciones y muertes así lo comprueba.
REALIDAD
La retinopatía diabética es una de las complicaciones más graves de la diabetes mellitus, debido a que el inadecuado control de los niveles de glucosa limita la oxigenación de las células oculares y deteriora la circulación sanguínea en la retina alterando su función. Este padecimiento crónico y progresivo tiene una prevalencia de 31.5 por ciento en México, y en los países industrializados se ha convertido en la causa principal de pérdida visual parcial y de ceguera en los adultos.
La insulina no provoca ceguera, lo que en realidad sucede es que esa ceguera es una complicación debido a que el paciente ha mantenido niveles de glucosa altos en sangre durante mucho tiempo, lo que daña los vasos sanguíneos que aportan sangre a los ojos, causando pérdida de la visión; esta complicación surge tras muchos años de no ir con el médico, de no tomar las medicinas recetadas de forma adecuada y por creer en mitos como el de que la insulina lo va a dejar ciego.
Es indispensable la consulta con el endocrinólogo o con el educador en diabetes para mantener un control adecuado de su glucosa en sangre y evitar las múltiples complicaciones que pueden ocurrir, como el daño en el corazón, los riñones o los pies.
Cuando se tiene el diagnóstico de diabetes, junto con el orden al tomar los medicamentos recetados, es importante el examen oftalmológico por lo menos cada seis meses, ya que quien tiene esta enfermedad, al paso del tiempo puede tener visión central borrosa y edema macular, presencia de sangrado y de depósitos de grasa en el fondo del ojo.
La detección oportuna facilita el tratamiento para reducir la pérdida visual. El método más usado es la fotocoagulación, que consiste en la aplicación de un haz láser sobre la estructura profunda del ojo, con el objetivo de producir una quemadura terapéutica en un área determinada y evitar más daño en la retina.
Quienes vivimos con esta enfermedad, debemos llevarnos bien con ella, tener un estilo de vida sano, tomar los medicamentos —insulina incluida— con regularidad, llevar un registro de nuestros niveles de glucosa y ser optimistas.