La semana pasada hice una breve descripción de lo que es gobernar, con una revisión de lo que fue el “lamentable desgobierno” del señor que ya no está, pero cuya maléfica sombra se cierne aún en muchos aspectos de la vida nacional. Pero ahora vemos la forma de gobernar de la señora que ocupa la Presidencia: comenzó queriendo imitar a su antecesor, jefe y guía, aunque, como decía mi tía “no es lo mismo que lo mesmo”, y hay diferencias importantes.
Cada mañana vemos la improvisación y falta de respuesta de la señora Presidenta al frente del micrófono: en más de una ocasión titubea y esboza una frase o una palabra que no tienen que ver con el tema, o trata de desviar la atención hablando de otra cosa o acusando al pasado, (con frecuencia al expresidente Felipe Calderón,).
La señora Presidenta olvidó el discurso agresivo y agresor contra España y fue allá, se entrevistó cordialmente con el presidente Pedro Sánchez Pérez, y todos hablaron de la paz, el desarrollo, etcétera (podemos imaginar la reacción del habitante de La Chingada, cuando su odio a España fue ignorado por la primera dama), pero después se enredó defendiendo a Cuba y su dictadura, al tiempo que se reunía con los presidentes de Brasil, Colombia y Uruguay.
Pero al regresar, la mentira sigue instalada como base de su gobernanza y la negativa de reconocer problemas ingentes como forma de actuar en las mañaneras, se ignora el caos en que vive Pemex, el megafraude del huachicol, los cada vez más graves narcolaboratorios, los derrames de crudo del golfo de México, negados una y otra vez —hasta que las grabaciones mostraron la verdad para desmentirla—, y la corrupción de varios funcionarios —incluso uno que se fue a refugiar a Argentina— que sigue sin haber detenidos.
Pero el más grave problema está en las incontables desapariciones de personas, tragedia que abarca todo el país; éstas no son nuevas, son una triste noticia que los mexicanos han sufrido por años, pero actualmente la cifras de desaparecidos es casi increíble: 132,534 personas se reportan como desaparecidas y no localizadas. La señora Presidenta negó una y otra vez las terribles cifras, y fue necesaria la visita del Alto Comisionado de la ONU Volker Türk para confirmar el reconocimiento mundial de las desapariciones y evidenciar la mentira reiterada de la señora Presidenta. No podemos imaginar el dolor, el duelo y el daño moral de quien pierde a un ser querido y nunca sabrá si está vivo o no, y dónde están sus restos. Quienquiera que aún por unas horas no sabe el paradero de un ser querido sufre momentáneamente; los deudos sufrirán siempre.
Pero la más ingente amenaza que causará dolores de cabeza a todos los mexicanos, y caos aún mayor en salud, es el decreto que crea el Servicio Universal de Salud (SUS) “para garantizar la atención médica gratuita y de calidad a toda la población, sin importar afiliación” (sic), “bajo los principios de humanismo mexicano y cero rechazo” (doble sic).
Sí, leyó usted bien, desaparecerán el IMSS y el ISSSTE, IMSS-Bienestar, Pemex, Defensa, Semar y demás, y todos estaremos en el mismo barco, Los autores de este infausto decreto saben que esto generará un caos, por eso señalan 12 condiciones (sí, 12) para que sea realidad el SUS, desde capacidad financiera, de atención, hasta ¡cinco limitantes para rechazar la atención del paciente!; ¿se imagina usted, estimado lector, yendo de hospital en hospital o de clínica en clínica para ver si lo pueden atender?; leer este decreto sólo da lástima ,¿qué es “humanismo mexicano y cero rechazo”?
Y para endulzar la vida, la señora Presidenta, como maestra de escuela, presentó “el ABC de las emociones”, con lo cual aprenderemos a sonreír y aceptar de buen grado todo lo que se escuche en las mañaneras.
Me permito preguntar: después de aprobar el ABC de las emociones, ¿cómo califica usted el gobernar de la señora Presidenta?
