MITO
La fractura de cadera es mortal por sí misma.
Uno de los problemas de salud frecuente en la tercera edad es la fractura de la cadera, que muchas personas consideran mortal para quien la sufre.
CONSECUENCIA
La atención inadecuada o el seguimiento erróneo de una fractura de cadera puede tener consecuencias, pero no es válido afirmar que todas las fracturas de cadera son mortales, ya que esto hace que quien sufre este problema no tenga atención oportuna, pues el futuro de esta lesión depende de la prontitud con que se atienda y de su seguimiento.
REALIDAD
En el mundo se producen aproximadamente 10 millones de fracturas de cadera cada año, una cifra que se prevé duplicar para 2050 debido al envejecimiento de la población global. En más de 70%, este problema se presenta en mujeres, y 40% ocurre en personas mayores de 85 años. Aproximadamente 10% de pacientes fallece en el primer mes tras la lesión, y hasta 25% adicional muere durante el año siguiente debido a complicaciones o inmovilidad.
Las tasas estandarizadas varían de forma amplia entre regiones, desde 95.1 por cada 100 mil habitantes en países como Brasil hasta más de 300 o 315 por cada 100 mil habitantes en Dinamarca y otras naciones europeas, y los datos son similares a los que se tienen para México.
Se espera que el número total de fracturas se duplique o alcance los 6.3 a más de 10 millones anuales, según las bases de datos demográficas y proyecciones de la International Osteoporosis Foundation.
Las causas de este grave problema son básicamente la osteoporosis y osteopenia: que es el debilitamiento de la densidad ósea, más común en mujeres tras la menopausia, así como caídas, tropiezos o resbalones en el hogar que son el detonante principal. También cuenta el estilo de vida y salud; el sedentarismo, la deficiencia de vitamina D y calcio, el tabaquismo y enfermedades que comprometen el equilibrio.
Lo que pone en riesgo la vida no es la fractura, sino la inmovilidad prolongada y las complicaciones derivadas de estar en cama (como trombos, neumonía o infecciones). Por ello, la cirugía temprana es clave, ya que actualmente el reemplazo de la cadera se puede realizar con premura y seguridad.
Sin embargo, el seguimiento postoperatorio es igualmente necesario, para evitar el sedentarismo por semanas y meses, así como la premura para volver a realizar las actividades que se realizaban antes del accidente. El apoyo constante de familiares y amigos puede ser determinante de una evolución postoperatoria satisfactoria y feliz.
Instituciones como el IMSS realizan más de 10 mil cirugías anuales por esta causa.
Sabiendo que al paso de los años disminuye la actividad física, y que tanto músculos como huesos se vuelven más débiles, es preciso establecer rutinas de actividad física y recomendaciones para evitar este gravísimo problema que afecta por igual al paciente y a sus familiares
Es conveniente que las personas mayores revisen su vista y su audición, ya que la sordera o la falta de visión pueden ocasionar un accidente.
También es necesario revisar la salud general, ya que enfermedades como la hipertensión arterial, cefalea de diversos tipos y los mareos ocasionales pueden ser causa de una caída.
Asimismo, es necesario revisar el interior de la casa habitación —o la oficina si es el caso—, para eliminar los posibles sitios de riesgo: alfombras o tapetes sueltos, barandales flojos, incluidos los soportes en el baño o la regadera. Todas las escaleras deben tener barandal y los declives también.
No olvidar que el cuidado de los pies es importante, porque unos zapatos sueltos o viejos puede entorpecer la caminata y provocar una caída.
Nunca debemos olvidar: “Un gramo de prevención es mejor que un kilo de curación”.
