Feliz año nuevo
Los grandes problemas heredados en economía, Pemex, comunicaciones, transportes, ferrocarriles, etcétera, siguen igual y los expertos vaticinan un futuro aún más negro.

Rafael Álvarez Cordero
Editorial
¡Feliz año nuevo!, esta afirmación/proyecto/deseo se escuchó en todo el mundo al cambiar el calendario; en todos los países, ricos o pobres, se repitió esta frase a veces con entusiasmo, a veces como lamento, a veces como plegaria. Porque no podemos negar que en todo el mundo y en nuestro México, 2025 no fue un buen año y, aunque lo neguemos, todo lo ocurrido confirma que ni el mundo ni México van por buen camino.
En efecto, en los conflictos armados de todo el mundo, murieron más de 240 mil individuos, así como los cientos de miles de seres humanos que quedaron sin su padre, su madre o su hijo; ese dolor habla muy mal del año que se fue y, si a eso añadimos las enfermedades y muertes por epidemias que ya se habían superado, no podemos afirmar que fue un buen año.
Al llegar 2025, pensamos que al irse el señor a La Chingada, el nuevo año sería mejor; no olvidaremos el destrozo inclemente que merecerá juicio y condena por homicidio doloso al destruir el sistema de salud, la economía, las instituciones y la vida de cientos de miles de mexicanos, muertos por asesinato, desaparición, secuestro o enfermedad.
Y llegó 2025, y con él, nuevamente, el esquema de “información” con las llamadas “mañaneras”, dos o tres horas en que la señora Presidenta “informa” a los mexicanos del rumbo de la República, pero tristemente en cada mañana hay nula información, negativa a reconocer la inseguridad, la violencia, los asaltos, robos, secuestros, muertes y desapariciones; que “no son desapariciones, son decisiones voluntarias” (sic), mentiras al afirmar que el panorama está mejor, y la triste declaración que “nunca se atacará a los sicarios porque lo prohíbe la ley” (sic).
Como consecuencia de las carencias en salud ya conocidas, hay más enfermos, más muertos y más familias que tienen que cubrir el costo de los medicamentos por su cuenta, aunque lo niegue la señora Presidenta.
Los grandes problemas heredados en economía, Pemex, comunicaciones, transportes, ferrocarriles, etcétera, siguen igual y los expertos vaticinan un futuro aún más negro.
Y ahora, frente al terrible accidente ferroviario que se previó y se predijo, en lugar de detener a los bien conocidos responsables, la señora Presidenta se lanzó contra los periodistas, investigadores y comunicadores, y casi llorando dijo: “¡Cómo se atreven!, ¡qué falta de respeto!, ¡qué falta de pudor periodístico!, ¡qué falta de humanidad!”, y además los persiguió, como al periodista Rafael León, que fue arrestado y acusado de “terrorismo”.
Estamos en 2026, no vivimos en una democracia, sino en una narcodictadura estúpida: no hay Poder Judicial (el que hay es marca Patito), no hay Poder Legislativo (el que hay fue robado por Morena) y no hay Poder Ejecutivo, porque la señora Presidenta no sabe o no puede gobernar, y vive entre mentiras, titubeos y amenazas.
Con motivo de la Navidad, la señora Presidenta canceló las mañaneras el 24, 25 y 26 de diciembre, y seguramente le gustó tanto, que decidió cancelar la del 31 de diciembre y la del 1 de este mes. Creo que ya se dio cuenta que no sirven para nada, y son motivo de burla, chistes, memes y sorna en las redes, por lo que espero que pronto decida cancelarlas y se dedique a trabajar en serio por México.
La noticia de la detención de Nicolás Maduro tendrá repercusiones no sólo en Venezuela, sino también aquí, porque se recordará el apoyo reiterado que la señora Presidenta ha tenido al hoy derrocado presidente.
Decir “Feliz año nuevo” es un sueño y un propósito, no merecemos seguir viviendo en zozobra; a usted, estimado lector, lo invito a que se involucre realmente, que participe en la consolidación de proyectos como Somos México, y trabaje con los suyos para que nuestra patria vuelva a ser la que conocimos y amamos.