El mundo está loco
El mundo está loco cuando frente a los números de asesinatos, desapariciones, extorsiones, secuestros, cobro de piso, y riñas en las calles, los mexicanos quedemos callados.

Rafael Álvarez Cordero
Viejo, mi querido viejo
Caras vemos, corazones no sabemos.
Durante miles de años, las anécdotas relacionadas con los individuos poderosos o famosos fueron sólo eso, anécdotas, pero con la llegada de la prensa, luego la radio y ahora la televisión y las redes sociales podemos ver a los actores escuchar sus palabras y anotar sus gestos, lo que nos permite tener una idea más clara de quiénes son, pero aun ahora recordamos la frase de la abuela: “Caras vemos, corazones no sabemos”, y podemos imaginar lo que ocurre en la mente de los protagonistas, siempre conscientes de que nuestra interpretación es eso, sólo interpretación de lo que vemos.
Esta semana ha sido como un huracán de noticias, que surgen cada minuto en las redes, en los noticieros, etcétera, de modo que lo único que podemos pensar es que el mundo está loco.
El mundo está loco cuando el irresponsable presidente de los Estados Unidos se comporta como bully de primaria; lo mismo amenaza a México con aplicar aranceles que dibuja el mapa con el Golfo de América, lo mismo se enfrenta al presidente Macron —quien lo pone en su lugar— que grita como verdulera al presidente Zelenski y lo corre de la Casa Blanca. No cabe duda que el mundo está loco con un loco en el país más poderoso.
El mundo está loco cuando teniendo en puerta las epidemias que han asolado a muchos países, el ahora secretario de Salud de Estados Unidos, Robert F. Kennedy, se declara firmemente “antivacunas” —la Iglesia en manos de Lutero—.
El mundo está loco cuando después de más de 40 años que las autoridades norteamericanas han solicitado la extradición de los capos más feroces y asesinos de nuestro país sin conseguirlo, de buenas a primeras, Omar García Harfuch decide enviar a 29 malhechores a las cárceles de Estados Unidos, lo que cambia totalmente las relaciones internacionales al respecto.
El mundo está loco cuando se afirma que la señora Presidenta “no estaba enterada de la extradición”, tal vez porque intenta cuidar las espaldas del señor que ya no está, y porque seguramente sabe más de sus relaciones infames y ocultas con los maleantes.
El mundo está loco cuando frente a la amenaza cada vez mayor de que amigos y parientes de políticos ocupen puestos sin merecerlo, los morenistas insisten en el nepotismo infame.
El mundo está loco cuando se conoce que Pemex tuvo la peor caída de su historia y la Presidenta encarga al culpable, al agricultor Octavio Romero, de destruir ahora el Infonavit y robar los ahorros de los trabajadores.
El mundo está loco cuando una y otra vez se denuncian las carencias en medicamentos, la falta de vacunas y tratamientos para cáncer, cuando se cancelan estudios e intervenciones quirúrgicas por falta de material, y cuando la señora Presidenta, ya abrumada por las preguntas de los reporteros en las mañaneras, no acierta a responder y jura y perjura que no hay desabasto.
El mundo está loco cuando frente a los números de asesinatos, desapariciones, extorsiones, secuestros, cobro de piso, y riñas en las calles, los mexicanos quedemos callados.
Y me pregunto: ¿qué piensa la señora Presidenta después de oír el relato de muertes, robos, incendios, en la reunión de seguridad a las 5 a la mañana?
¿Qué piensan las autoridades de economía, al ver que tenemos el mayor déficit de la historia y que el crecimiento será poco menos que 1%?, ¿qué piensan las autoridades de salud, que siguen arrastrando las deficiencias anteriores y no reestructuran todo el sistema de salud?
¿Qué piensa la llamada oposición, que no da muestras de estar viva?