“Los edulcorantes (sucralosa) afectan la salud”

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Mitos y realidades de la salud

MITO

“Los edulcorantes como la sucralosa afectan la salud”.

La sucralosa (E-995) es un edulcorante artificial calórico derivado del azúcar, es 600 veces más dulce que la sacarosa y se emplea en los productos “light” o sin azúcar. Muchos estudios nacionales e internacionales han afirmado que puede ser dañina, ya que puede alterar la microbiota intestinal, disminuir bacterias beneficiosas, aumentar la inflamación y la permeabilidad intestinal, y generar compuestos genotóxicos, como la sucralosa-6-acetato, que dañan el ADN. 

CONSECUENCIA

Como consecuencia de diversos foros en los que se habla de los daños que pueden ocasionar las bebidas “light”, se han modificado las normas y las reglas para anunciar los productos con sucralosa. Su prohibición tiene consecuencias en los avisos que aparecen en esos productos y en el temor de la población a utilizarlos..

REALIDAD

Como parte de un estudio amplísimo realizado durante más de 20 años, la Autoridad Sanitaria de la Unión Europea (European Food Safety Authority, EFSA) revisó toda la información y evidencia científica, incluyendo datos de efectos a corto y a largo plazos, procesos de manufactura y exposición dietaria, y reconfirmó que la sucralosa es segura en el consumo directo aceptable (ADI) de 15 g/kg de peso por día. Este documento apareció el 17 de febrero pasado en Bruselas, sede de la EFSA. Muchos médicos, investigadores y expertos han realizado por años encuentros en los que se analizan los contenidos calóricos de todos los productos que ingiere el ser humano y han estudiado los efectos que pueden tener para su salud.

De ahí se han derivado consensos respecto al valor nutricional y los efectos colaterales que pueden tener los productos que ingerimos.

En particular, en relación con los edulcorantes, se han estudiado el Aspartamo (E951), 200 veces más dulce que el azúcar; la Sacarina (E954), que es 500 veces más dulce; el Acersulfamo K (E950), entre 130 y 200 veces más dulce que el azúcar; la sucralosa (E955), 600 veces más dulce, y el ácido ciclámico (E952) 30 a 50 veces más dulce.

En diversos foros se ha señalado que estos productos no deben ser usados porque aportan al organismo una cantidad mayor de calorías y, en relación con los productos que contienen  sucralosa, esta afirmación sigue vigente en diversos grupos de expertos.

Pero este documento que recién apareció en Bruselas calma los ánimos y los temores de que los productos que contienen sucralosa sean dañinos para la salud.

La realidad es clara: debemos ingerir en nuestra dieta diaria los elementos que nos provean de calorías, azúcares, grasas, proteínas y agua necesarios para vivir. El exceso de cualquier producto puede afectar órganos o sistemas, y el ideal sería encontrar el equilibrio entre alimentación, ejercicio físico, descanso y estabilidad emocional para vivir sano.

Los anuncios que afirman que tal o cual producto es dañino o que otro puede solucionar enfermedades en unos días sólo causan confusión y dudas. La orientación de un médico o nutricionista es la que se necesita para lograr ese deseado equilibrio y vivir con salud.

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