De corridas y centros de exterminio
La Presidenta intentó minimizar la información y culpar a los otros gobiernos, porque los buscadores y buscadoras pusieron en evidencia los siniestros lugares con datos y filmaciones

Rafael Álvarez Cordero
Viejo, mi querido viejo
No sé qué es peor, la estulticia o la abyección.
McCA
Como muchos mexicanos, yo fui aficionado a la fiesta brava; allá en los años 40, fui varias veces con mi papá, que disfrutaba la fiesta, y recuerdo en 1945 cuando Manuel Rodríguez, Manolete, se presentó en Toreo de la Condesa y cortó la oreja y el rabo de un magnífico toro mientras mi papá y yo aplaudíamos a rabiar. Han pasado muchos años, yo dejé de ir a los toros, pero admiro el espectáculo, que no por añejo es menos brillante.
Vivo en el siglo XXI, y nunca pensé que hubiera en la Cámara de Diputados local individuos que quisieran “acabar con la violencia” de los toros y convertir la fiesta taurina en un paseo idiota del toro por el ruedo, nada más.
¿En verdad piensan así, o simplemente no piensan?, ¿qué harán con los miles de reses que se sacrifican todos los días, millones de pollos, gallinas, cerdos, guajolotes, pescados que forman parte de la alimentación humana?, ¿pensaron los legisladores en las 269 ganaderías?, ¿en los cerca de 100 mil empleos directos e indirectos que se perderán?, ¿y los 816 millones en impuestos?, ¿pensaron, piensan?
Eso es estulticia, cuando las “celulitas grises” del cerebro no funcionan, éste es el fracaso de la 4T, y lamento que México sea un naco/Estado, en manos de individuos ignaros y estúpidos, que ahora querrán prohibir las peleas de gallos.
Pero hay otros asuntos mucho más graves que merecen atención: los centros de exterminio son una realidad; la muerte infame de miles de seres humanos en manos de delincuentes, cuya maldad no tiene límites, fue ignorada, despreciada, ocultada intencionalmente por el gobierno; es indignante ver que las autoridades hayan desaparecido de Teuchitlán las ropas, zapatos, mochilas que habían encontrado previamente los buscadores, y peor cuando los abyectos legisladores de Morena y sus compinches obedecieron a Adán Augusto López, evadieron su responsabilidad y ¡salieron de la Cámara de Senadores cuando iba a tratarse el asunto de los centros de exterminio! ¡Abyección y vergüenza nacional!
Triste papel de la señora Presidenta, cuando intentó minimizar la información y culpar a los otros gobiernos, porque los buscadores y buscadoras pusieron en evidencia los siniestros lugares con datos y filmaciones; gracias a ellos, hoy sabemos que los hay no sólo en Teuchitlán, sino también en muchos otros lugares. Hoy conocemos testimonios de sobrevivientes de esas masacres inclementes de quienes “ya no servían”; uno señaló: “Ahí no hay ‘no puedo, no quiero’. ¡nada! si te mandan por un papel de baño o te piden torturar a tu compañero, lo tienes que hacer, no hay más oportunidades”; otro testigo señaló: “Otras áreas fueron adaptadas como pistas de entrenamiento, con obstáculos: llantas enterradas, alambres de púas sobre fango donde debes pasar pecho a tierra”; horror indescriptible.
Éste es México, la herencia criminal de un individuo cuyo nombre no repetiré porque me da asco; éste es México, un narco/Estado, cuya Presidenta está obligada a cambiar la estrategia, a reconocer el horror que está oculto en todos los rincones del país y hacer lo conducente para que cesen esos crímenes, porque no es sólo la pérdida de una persona, sino el dolor eterno de una familia cuya vida cambió para siempre… y son cientos de miles que nunca volverán a dormir tranquilos al no saber si sus seres queridos están vivos o muertos.
Todo esto desnuda a la llamada 4T, que hoy es un naco/narco/Estado y confirma su abyección y su maldad, porque hasta hoy domingo no hay ningún detenido.
Alcemos la voz de una y mil maneras para acabar con esta maldición que no merecemos, no sólo con plantones y denuncias, sino además con acciones concretas que logren un cambio real en el gobierno.