Curaciones mágicas en las redes

Entender una enfermedad requiere lectura y consulta.

MITO

Han aparecido cada vez con más frecuencia anuncios sobre tratamientos para la hipertensión, la diabetes, etcétera, con información errónea, que ofrecen productos que, milagrosamente, curan todo.

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CONSECUENCIA

Para un ciudadano común, entender una enfermedad requiere lectura y consulta con un médico y sabemos que, desde siempre, ha habido charlatanerías acerca de enfermedades y su curación. Pero ahora, gracias a las redes sociales, aparecen “médicos” y “especialistas”, incluso personajes conocidos, artistas, comunicadores, anunciando productos milagro, y esto desorienta a la población y puede tener graves consecuencias.

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REALIDAD

La ciencia tiene sus fundamentos en estudios, análisis, evaluaciones y resultados y, gracias a ello, vivimos una época en la que el conocimiento científico, compartido por los expertos, permite ofrecer soluciones para enfermedades que antes fueron difíciles o imposibles de curar.

Pero ahora resulta que, aun el propio Doctor Simi, anuncia en las redes un producto llamado Diamin, y también lo anuncia Denise Maerker, inclusive Carlos Loret de Mola publicita un producto, Diaten, como remedio para acabar con la diabetes. Denise y Carlos han denunciado que no hicieron esos videos, pero los magos de la inteligencia artificial suplantaron su imagen y su voz para lograr más credibilidad en los mensajes.

Algo similar sucede con una doctora llamada Yamamoto, que en un largo video habla de un parásito, el “parásito eurytrema, que vive en el páncreas y lo destruye”, y para eso promueve un tratamiento, Natural Care, que ofrece no a 3 mil dólares, sino a 37 dólares.

Y hasta el doctor Hugo López-Gatell está en las redes y, con la misma falta de vergüenza que tuvo cuando fue subsecretario y dejó morir a cientos de miles de mexicanos y más de 4 mil médicos, enfermeras, camilleros, etcétera, ahora anuncia Glicogen como cura infalible para la diabetes.

Y la lista sigue y cada vez aparecen más productos mágicos que superan a los hierberos y curanderos de nuestro México, que tenían algo para resolver las más complejas enfermedades. Recordemos que nuestras mamás tenían presentes algunas yerbas que podían aliviar algunos padecimientos o, al menos, lo creían así: epazote, pingüica, estafiate, cuachalalate toronjil, albahaca y tantos más.

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Pero vivimos en el siglo XXI y podemos tener información correcta al respecto; no podemos ser víctimas de campañas falsas, una simple visita a cofepris.gob.mx para verificar si el producto tiene registro servirá para desechar esos anuncios que pueden ser sorprendentes, pero que son totalmente falsos y pueden causar mucho daño a quienes les hagan caso.

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