“Candil de la calle….”
Nos preparamos para recibir y proteger a los deportistas y visitantes de todo el mundo, mientras ignoramos olímpicamente lo que ocurre cada día aquí
“Pan y rosas”, lema de las mujeres, 8 de marzo 1857
El gobierno de México —y los ciudadanos también— estamos comprometidos a celebrar la Copa Mundial de Futbol; tres países: Canadá, Estados Unidos y México recibirán a 48 equipos nacionales, y celebrarán 104 partidos, para al final nombrar al ganador. El asunto no se ve tan sencillo para el país, porque estamos aún lejos de poder ofrecer buen ambiente, seguridad, alojamiento, transporte, alimentación y bienestar a los miles y miles de ciudadanos de todo el mundo que vendrán a apoyar a su equipo, pero el compromiso está ahí y no hay fecha que no se cumpla.
Y es que los ciudadanos de todos los países y sus gobernantes conocen bien la situación de México, agravada en estos últimos años, debido a la connivencia y complicidad de quien estuvo en el poder con los múltiples grupos de delincuentes, que ha formado cárteles de muerte y destrucción.
Lo vimos, lo sufrimos, lo denunciamos de una y mil maneras: estudios estadísticos de la delincuencia, análisis de muertes, desapariciones y campos de exterminio, sin que se logre no sólo disminuir, sino tan sólo conocer la dantesca realidad; vivimos en un cementerio, la vida no vale nada, cada día en la calle o en la casa, en la oficina o en el mercado, estamos en peligro de perder la salud y la vida.
Y aquí nos tocó vivir, pero, ¿con qué tranquilidad podrán venir los ciudadanos de otro país sabiendo que un partido de futbol puede transformarse en una pesadilla para los jugadores y para los espectadores?
Porque tal parece que frente al reto de otorgar todas las facilidades a los visitantes de todo el mundo, las autoridades han decidido ser el “candil de la calle” para lucirse durante la Copa del Mundo.
El proyecto ya está en marcha: más de 100 mil soldados vigilarán la seguridad de los visitantes en el llamado Plan Kukulkán: 20 mil elementos de la Guardia Nacional, el Ejército y la Fuerza Aérea; 55 mil de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, 12,241 de la Secretaría de Marina, 188 binomios antibombas/antidrogas, y centenares de elementos en Quintana Roo, Michoacán, Estado de México, Tamaulipas, Colima y Veracruz.
El proyecto tendrá el apoyo de la Fuerza Conjunta de Patrullaje, del sistema de Protección y Contrainteligencia, de Control de francotiradores, y aun de especialistas técnicos y binomios caninos para detectar explosivos, así como helicópteros y torres de vigilancia móvil.
Todo esto, creo yo, está más que justificado ante la magnitud del evento que tendremos a mediados del año, la señora Presidenta no dudó en exclamar: “¡Estamos preparadísimos para el Mundial!”.
Y yo pregunto: ¿seguiremos siendo “candil de la calle, oscuridad en la casa”? Hoy se conmemora el Día Internacional de la Mujer, hay marchas y denuncias, pero no hay un solo dato que confirme que el gobierno se preocupa por la salud y bienestar de la mujer; la señora Presidenta se niega a recibir a las madres buscadoras de los miles de desaparecidos; mintiendo, afirma que tenemos menos asesinatos, y muestra cifras de fantasía, pero eso sí, con desparpajo nos preparamos para recibir y proteger a los deportistas y visitantes de todo el mundo, mientras ignoramos olímpicamente lo que ocurre cada día aquí.
Tenemos más de siete años en que se olvidó la seguridad, la tranquilidad y la paz de los ciudadanos, más de siete años de abrazos, no balazos, más de siete años de muerte sin fin, de asaltos, desapariciones, secuestros y campos de exterminio y no se ha diseñado un proyecto de rescate.
Pero sí, estaremos alegres en el mundial —la señora Presidenta no irá al Estadio por obvias razones—, gritaremos y aplaudiremos a los magos del balón, y al día siguiente, las cosas seguirán como siempre.
¡Qué vergüenza!
