Bravo por las mujeres “Yo S.A.”

Las mujeres se han colocado al tú por tú en l mundo que por milenios fue de los hombres

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Viejo, mi querido viejo

“Las mujeres sostienen la mitad del cielo,

                porque con la otra mano sostienen la mitad del mundo”.

                Mao Tze Tung

Mi querido viejo: no sabes cuánta alegría he tenido esta semana después de haber escrito algo especial para las mujeres, nuestras queridas viejas, porque el número de comentarios de ellas —y no pocos de mis queridos viejos también— me permite sentir que hay un tesoro inagotable en la fuerza de las mujeres, en la entereza para soportar las vicisitudes de la vida, en la creatividad para lograr que los suyos salgan adelante, en el cariño que derraman sin limitación hacia todos lados, a sus propias madres, a sus compañeros, a sus hijos, hacia todo el mundo; gracias por todos sus comentarios.

Y es que mi mensaje es sobre todo para nosotros los viejos, pero ellas tienen un lugar en el mundo, un lugar que cada vez se reconoce más y que ha permitido que no sólo tengamos pintoras y escritoras importantes, actrices notables, profesionistas brillantes, sino mandatarias, presidentas, primeras ministras, etcétera. Las mujeres se han colocado al tú por tú en el mundo que por milenios fue el mundo de los hombres.

Y claro que sigue siendo válido el papel de la mujer como cabeza de familia, madre de uno o varios hijos, alimentadora de la familia, escucha de los sueños y fracasos de sus seres queridos, sabia consejera cuando se le solicita, la frase que dice que “detrás de un gran hombre está una gran mujer” no es discriminadora, sino que confirma que para que un individuo logre eso que se llama éxito, académico, científico, profesional, etcétera, el apoyo y la ayuda de la mujer en la familia es muy importante.

Pero ahora la mujer ya no está detrás de un hombre, gracias a su voluntad, a las múltiples campañas de reivindicación, al feminismo bien entendido, la mujer está al lado del hombre, lucha por el triunfo hombro con hombro, y si el hombre es suficientemente inteligente, esa lucha de ambos dará mejores resultados que si trabajara solo; hoy hay casos en que hombre y mujer estudian lo mismo, trabajan en lo mismo, producen y triunfan en lo mismo y al mismo tiempo tienen una familia ejemplar; yo tengo la fortuna de conocer un investigador emérito, maestro de muchas generaciones, que desde que terminó sus estudios de maestría en el extranjero y se casó con su linda esposa, trabajó junto con ella, en las mismas investigaciones, durante más de 50 años, y no sólo eso, sino que ambos crearon una familia de hijos exitosos todos, y eso confirma la sentencia de Mao Tze Tung: “Las mujeres sostienen la mitad del cielo,  porque con la otra mano sostienen la mitad del mundo”.

Pero comentamos la semana pasada lo que ocurre con la mujer que al paso del tiempo se queda un poco sola, que los años pasan y súbitamente se encuentra con un pasado hermoso y nada más, y es entonces cuando surge la mujer poderosa de siempre, la que se llama “Yo, S.A.”, es decir, soy yo, como persona, y me valgo a mí misma, y tengo mis amores y mis temores, tengo mis cualidades y mis defectos, tengo mis sueños y mis posibilidades, y voy a sacar lo mejor de cada día que la vida me otorgue.

Esa mujer valiente, alegre, emprendedora, sonriente siempre, sabe que la figura puede no ser la misma al paso del tiempo, que la piel puede no estar tersa y lozana, pero que la mente sigue funcionando ciento por ciento todos los días, y que su cerebro le permite no sólo disfrutar de muchas cosas que antes no podía disfrutar, y que su creatividad sigue igual, tal vez más brillante, más despejada, y que gracias a eso puede aprender un idioma, ir a la escuela, tocar un instrumento, escribir una novela o redactar poemas, cantar, bailar, hacer contacto con las compañeras de la infancia, poner un nuevo negocio, viajar, etcétera.

La mujer “Yo, S.A.” sabe una buena alimentación, ejercicio regular sabroso, buen sueño y, sobre todo, una actitud positiva son los mejores ingredientes de una vejez sana.

                Médico y escritor.

                Facebook: Bien y de buenas- Rafael Álvarez Cordero

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