El sexo, los obispos y Orlando
Cuando mi hija estaba en la primaria, en una escuela que se conocía jocosamente como “Reclusorio del Sur”, al inicio de las clases la directora de nombre Alice pidió a todas las niñas del salón el libro de texto gratuito de Biología y, cuando lo devolvió, ¡había arrancado todo el capítulo que trataba la educación sexual!; indignados, los padres de familia nos reunimos con ella en su oficina reclamando esa mutilación violatoria de la leyes y de la ética, y ella dijo: -“es que tal parece que ahora el sexo ya se ve como algo natural”; -¡claro que es natural!, dijimos todos, usted, directora, y todos los que estamos aquí somos fruto de una relación sexual, ¡claro que el sexo es natural!

Rafael Álvarez Cordero
Viejo, mi querido viejo
Recordé aquella escena en la que se evidenciaron las fobias y mitos sobre la sexualidad, ahora que con motivo de las elecciones, el clero católico tanto en el DF como en algunos estados pretende sacar ventaja de los resultados negativos para el PRI, aduciendo que fue consecuencia de las propuestas presidenciales sobre los matrimonios de personas del mismo sexo.
El texto de los obispos no tiene desperdicio: “hace unas semanas, nos preguntábamos en este espacio si el Presidente de la República no tenía prioridades que atender antes de hacer una propuesta legislativa destructora de la familia, de sus derechos y de sus valores. Ante dicha agresión de la Presidencia a la sociedad, ésta se ha movilizado de forma sorprendente en las redes sociales y en las calles, manifestando un rechazo total a una iniciativa”. Sin vergüenza ninguna, los prelados continúan: “No hay duda que la sociedad, inconforme con esta imposición destructiva e inmoral, ha reaccionado y ha emitido un voto de castigo al Presidente y a su partido político, el mismo que, cabe recordar, propuso en la Ciudad de México la ley criminal del aborto, y que en varios estados, aún contra el sentir de la sociedad, ha aprobado los mal llamados ‘matrimonios entre personas del mismo sexo’”. Y así, violando la Constitución y las leyes del INE, olvidando que México es un país laico, y haciendo interpretaciones jaladas de los pelos de lo ocurrido, el clero dio una vez más muestras de esa intolerancia y ese afán de manipular la mente de los mexicanos, como lo hace desde la Conquista de México. Y ya encarrerados, los prelados le ordenaron al Presidente que hacer: “el Presidente y su partido deben respetar a la sociedad, que exige que se retire la propuesta de otorgar falsos derechos a las personas con preferencias homosexuales, a quienes, no obstante, se les puede dar una alternativa jurídica —excepto el matrimonio— para salvaguardar sus verdaderos derechos”, o sea que ya tenemos en el gabinete de Peña Nieto a la Secretaría de Buenas Obras, y el titular es Norberto Rivera Carrera.
Por convicción y principio, respeto las creencias y tendencias de todos los seres humanos, algo que aprendí de mi padre, católico de honda raíz que puntualmente asistió a misa diariamente, y al mismo tiempo, como funcionario ejemplar, no tuvo empacho en iniciar los programas de planificación familiar cuando hablar de ese tema era tabú; pero por otro lado, no puedo ni quiero eludir estos temas en una época en que la libertad se expresa cada vez más, y sacudiendo los fantasmas del pasado millones de hombres y mujeres tratan de vivir mejor, crear ambientes saludables y ser felices, y en contra de ellos se alzan quienes, con los más diversos pretextos étnicos, políticos o religiosos, tratan de imponer su ley a sangre y fuego. Curiosa y lamentablemente, en la peor masacre que ha sufrido Estados Unidos después de la caída de las Torres Gemelas, se unen y se confunden los motivos religiosos y los motivos sexuales cuando un loco fanático siega indiscriminadamente la vida de decenas de jóvenes y deja malheridos a muchos más.
Tal vez es el momento de reflexionar más profundamente; como escribe Frank Bruni, “éste no es un ataque sólo contra la comunidad LGBT, del mismo modo que el baño de sangre en las oficinas de Charlie Hebdo no fue sólo un ataque contra un grupo de dibujantes; los dos ataques van contra la libertad, contra una sociedad que, para bien, integra y defiende puntos de vista diferentes, sistemas de creencias diferentes y formas diferentes de amar”; sólo si entendemos esas amenazas contra la libertad podremos reaccionar positivamente.
La mutilación de un libro escolar porque habla de sexo, las diatribas contra el Presidente que no se pliega a los dogmas de una religión y los asesinatos masivos en una comunidad gay hablan simplemente de intolerancia, de esa malvada idea de que quien no piensa como yo está equivocado y como está equivocado no tiene derecho ni siquiera a vivir. Por eso apuesto por la libertad, a que los niños de México conozcan su cuerpo y se eviten 400 mil embarazos adolescentes, a que todos los seres humanos, sea cual sea su preferencia sexual, vivan felices y que el respeto al derecho ajeno sea la paz.