Incompetencia y competitividad

La competitividad es indispensable para lograr un desarrollo económico que proporcione mejores niveles de bienestar a la población. En este marco, tanto el Ejecutivo federal como el Congreso de la Unión han coordinado esfuerzos para establecer una política de fomento ...

La competitividad es indispensable para lograr un desarrollo económico que proporcione mejores niveles de bienestar a la población.

En este marco, tanto el Ejecutivo federal como el Congreso de la Unión han coordinado esfuerzos para establecer una política de fomento económico que impulse la competitividad y la productividad de nuestro país, condición necesaria para disminuir los niveles de pobreza y marginación en el territorio nacional. Nunca vamos a acabar con la pobreza repartiendo pescados.

Desafortunadamente nos hemos enfrentado a un paradigma equivocado, pues muchas veces se supuso que el libre mercado por sí solo crearía las condiciones necesarias para impulsar la productividad y la competitividad. La realidad se encargó de diluirlo. Al carecer de una política sólida de fomento que promueva la competitividad, hemos tenido como resultado un sistema productivo deshilado y sin coordinación, que ha ocasionado, con excepción de algunas industrias como la automovilística, un grave retraso en la competitividad de diversas ramas productivas con resultados claramente palpables, como un peligroso incremento en los niveles de importación de productos, que bien se podrían producir en nuestro país.

Como parte de las reformas recientes, aparece una relacionada directamente con el tema de la productividad y competitividad, la cual recién ha sido aprobada por la Cámara de Diputados y actualmente se está analizando en el Senado de la República. Me refiero a la nueva Ley para Impulsar el Crecimiento Sostenido de la Productividad y la Competitividad de la Economía Nacional, la cual busca ser ese elemento faltante que coadyuve a establecer las condiciones necesarias bajo las cuales se empiecen a generar las acciones positivas que aporten los elementos para detonar el crecimiento económico sustentable.

Esta propuesta contiene elementos innovadores como la implementación y diseño de una política nacional de fomento económico, la cual contendrá las líneas de acción a seguir para establecer una verdadera política de fomento a la productividad y competitividad.

Señala que corresponde al Estado la rectoría del desarrollo nacional, y la elaboración y conducción de la política nacional de fomento económico de conformidad con lo dispuesto por el artículo 25 de la Constitución y acorde con los objetivos de la misma ley.

Sin duda, los senadores haremos nuestro trabajo en aras de revisar y, en su caso, de considerarlo necesario, modificar la minuta con el único objetivo de perfeccionar este documento y que sea benéfico para la sociedad y para la industria nacional.

El incremento en la productividad y en la competitividad es un elemento necesario para aumentar los niveles de ingreso de la clase trabajadora de nuestro país, de ahí la urgencia de contar con los elementos jurídicos necesarios.

Ahora bien, una cosa es la ley y otra el reflejo de ésta a la hora de su aplicación. Hace falta actualizar las leyes y hacerlas congruentes, unas con otras, atendiendo a lo que marcan el ritmo y las necesidades de la vida actual.

Hablar de la competitividad de Corea y Japón y cómo estos países en unos lustros se erigieron en grandes potencias económicas, no es un asunto de calcar sus leyes de fomento, adaptándolas a la realidad mexicana, porque su despegue a economías de primer nivel no tuvo el secreto en una ley que mejore la capacidad de producir con calidad y a precios mejores en el mercado global.

Actualizar la ley es un elemento indispensable, pero también se requiere recuperar un ambiente que bien lo sintetizaba don Adolfo cuando invitaba a los mexicanos al trabajo fecundo y creador, con una sociedad en paz, buscando con urgencia, con prioridad indubitable, el equilibrio implícito en la justicia social.

Mala consejera es la injusticia cuando sólo desesperanza le deja ver al joven en el desempleo o en el trabajo mal retribuido.

La mejor ley de competitividad requiere en paralelo una educación que en Corea y Japón no la da una secretaría de educación, que en todo caso, alfabetiza y capacita… allá la educación, lo que es educación, está a cargo del padre y de la madre en cada hogar.

Hay que actualizar las leyes… y también el diagnóstico realista de nuestra situación.

Economía y sociedad, ley y sociedad, competitividad e incompetencia, van en conjunto, y sobre eso hay que seguir trabajando.

                *Senador de la República por el estado de Chihuahua

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