76 toneladas de carbón saqué...

La vieja tonada de los años 50 del pasado siglo, refería en un tono pegajoso… ¡La gente dice que de barro soy… 16 toneladas de carbón saqué..! Con la evolución de equipos y transporte muchas carreteras de nuestro país, que fueron construidas el siglo pasado, han ...

La vieja tonada de los años 50 del pasado siglo, refería en un tono pegajoso… ¡La gente dice que de barro soy… 16 toneladas de carbón saqué..!

Con la evolución de equipos y transporte muchas carreteras de nuestro país, que fueron construidas el siglo pasado, han pasado a una obsolescencia e inoperancia creciente, pues los pequeños automóviles, pick-up y camiones de carga, difícilmente rebasaban el peso de 16 toneladas que refiere aquella juvenil y folclórica canción, con velocidades que se expresaban en un grado superlativo, cuando alguien refería que estaba haciendo las cosas muy rápido o viajando a alta velocidad, decía… ¡íbamos a 60 por hora!

La proliferación de vehículos de carga, el tráiler con más ejes, caballaje y dimensiones, fueron subiendo todas sus medidas, pesos y velocidad, hasta lograr la gran capacidad que observamos en las carreteras nacionales, moviendo cada vez más mercancías por carretera, en la medida que no se actualizó la red ferroviaria y crecieron ciudades, poblaciones, industria, agricultura, importaciones, exportaciones, hasta tener la inmensidad e intensidad del tráfico carretero que vemos en las vías terrestres nacionales.

Otra referencia, especialmente para las nuevas generaciones, la tenemos en blanco y negro con las viejas películas que nos presentan los camiones de pasajeros pequeños, rústicos, lentos y siempre sobrecargados de pasaje, llevando sobre el techo petacas y tiliches, y en la cabina, familias enteras con itacates, gallinas, macetas y toda clase de “géneros”.

Mucha de la infraestructura carretera de entonces, sigue dando servicio con sus medidas estrechas que hacen casi una labor suicida el manejar cuando es de doble vía, los vehículos con dimensiones y velocidad de moderno diseño automotriz y especialmente de autocamiones.

Mencionadas las comparativas de carreteras y vehículos de ayer a hoy, señalamos otro factor indispensable a tomar en cuenta por legisladores y autoridades que tienen a su cargo el control y reglamentación de carreteras y sus usuarios, y que ha sido despreciado, menos preciado o, por lo menos, ignorado. Reglamentar pesos y dimensiones de vehículos desde el exclusivo punto de vista superior “porque es federal”, sin tomar en consideración a estados y municipios, es un grave error de cómo se concibe al federalismo y al país.

La nueva Norma Oficial Mexicana NOM-012-SCT-2 2014, permite un peso máximo de 75.5 toneladas en las unidades de carga (equivalentes a 166,250 libras) resulta imposible de defender frente a las 50 mil de peso máximo permitido en Estados Unidos, norma aquella que se pretende justificar al amparo de “darle competitividad” al transporte, y por tanto, al país. Nada más falso, dañino y absurdo.

Razones hay muchas, y a continuación enuncio sólo algunas:

1.- Las carreteras del país no están hechas para esas cargas. Resultado: carpetas deformadas, puentes dañados y conservación imposible de sostener. Mientras el erario gasta en reparaciones, el transporte destruye sin misericordia.

2.- El peligro en la conducción y al rebasar un tráiler con doble remolque con más de 30 metros de largo, zigzagueando el remolque trasero y muchos ejes bañando con lodo y agua el parabrisas, es oficio de kamikazes.

3.- Se regula con arrogancia el tránsito en caminos federales, que siempre tienen por destino un camino y puentes estatales y calles municipales. Esto, ¿es lógico?, ¿es lícito?, ¿es válido?

Hacer disertaciones doctorales, respaldar normas absurdas con profundos estudios y peritajes, ignorando la realidad mortífera en el camino y sobre todo, el reclamo de la población, da una cosecha abundante de frustraciones y resentimientos que el pueblo cobra. Ignorar pavimentos municipales y estatales y permitir la conducción de bombas explosivas cargadas de gas o combustible, argumentando competitividad, es una ofensa al sentido común y a las vivencias de conducción de vehículos por ciudadanos que tienen que sufrir esa malsana convivencia.

La Iniciativa de Reforma que atienda estos reclamos, va adelante, y espero que sin obstáculos y barricadas levantadas por intereses creados.

Ya no se podrá reportar… 76 toneladas de carbón llevé… no más de 22.7 toneladas, o 50 mil libras, como debiera ser.

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