Herodes maneja doble remolque en las carreteras mexicanas
El autotransporte de carga es una actividad toral para la economía mexicana que genera dos millones de empleos directos y contribuye, según INEGI, con poco más del 6% del PIB. A pesar de la relevancia de esta actividad, el exceso en dimensiones y peso de los camiones han ...
El autotransporte de carga es una actividad toral para la economía mexicana que genera dos millones de empleos directos y contribuye, según INEGI, con poco más del 6% del PIB.
A pesar de la relevancia de esta actividad, el exceso en dimensiones y peso de los camiones han propiciado miles de accidentes y con ello aumentado el número de decesos en las carreteras mexicanas a niveles inaceptables para un país que se jacte de tener organizada a su sociedad y comunicaciones.
De acuerdo a la Comisión Nacional de Seguridad, principal causa de mortandad en accidentes viales sucede en carreteras. Tan sólo en el año 2013 se registraron 21,954 accidentes; y en lo que va del año 2014 han ocurrido 14,837; con una cifra estimada de daños por alrededor de mil millones de pesos. Tomemos estas cifras como reflejo de lo que ocurre en nuestras carreteras o, con escepticismo, agreguemos el porcentaje que la propia experiencia nos dicta. Lo que sea... es mucho.
Un accidente reciente ocurrió el pasado sábado 22 de noviembre sobre la vía México-Querétaro, cuando una pipa con doble remolque, debido al enorme peso que transportaba, se quedó sin frenos, incendiándose sobre la autopista.
Estas unidades, que según el Registro del Servicio Público Federal representan el 7% del parque vehicular de transporte, son un peligro para quienes circulamos por las carreteras mexicanas.
Nuestro país es el único que permite la circulación de autotransportes de carga con dos remolques de tamaño extralargo. Existen empresas y transportistas que sobrecargan sus camiones hasta en más de 30 y 50% del peso permitido. El autotransporte de carga internacional mantiene regulaciones diversas en cada país; sin embargo, podemos mencionar que, en promedio, no se permiten más de 38.5 toneladas y una longitud máxima de 25.25 metros de largo.
En EU nadie puede destrozar carpetas asfálticas con una libra por encima de las 50,000 permitidas. El que se exceda, que se atenga a la multa sin excusa que valga.
Los propietarios y usuarios de estos “monstruos de metal” arguyen que de no utilizar este tipo de transporte perderían competitividad. Ante estos cuestionamientos surgen dudas razonables, ¿por qué con las controladas cargas de importación y exportación desde y hacia Estados Unidos, contempladas en el rango de los estándares internacionales de pesos y dimensiones, dichas empresas sí son competitivas, y en México, con la eliminación del doble remolque no lo serían?
Las transnacionales que utilizan dobles remolques no los usan en Estados Unidos y son competitivas; pero al cruzar la frontera y transitar en México, el doble remolque se convierte en un elemento para ser competitivas, argumento débil e irreal.
Aunque esta explicación fuera válida, es necesario hacer una importante reflexión sobre la validez de incrementar la productividad en el autotransporte de mercancías, a costa de mayores riesgos para quienes transitamos en las vías de comunicación de este país. Estos riesgos se convierten en una interminable fila de cruces a los lados de nuestras carreteras, víctimas inocentes de un sistema carretero deficiente y obsoleto y, en “aras de la competitividad”, reconvertido en un moderno Herodes que priva anualmente de la vida a miles de inocentes.
En este marco se público, el pasado 11 de noviembre en el Diario Oficial de la Federación, la Norma Oficial Mexicana NOM-012-SCT-2-2014, sobre el peso y dimensiones con los que pueden circular los vehículos de autotransporte que transitan en las vías generales de comunicación de jurisdicción federal, que entrará en vigencia el próximo 15 de enero de 2015.
Como senador de la República, estoy por presentar una iniciativa que busca eliminar de una vez por todas los permisos absurdos para la circulación de remolques asesinos.
Esta norma es cuestionable, no por un grupo, no por una opinión de ciudadanos o agrupaciones; es cuestionada por una triste realidad de muchos muertos en carretera, víctimas inocentes de “carreterazos” que se pueden y deben evitar, con la ley y reglamentos realistas en la mano. Agreguemos a esas víctimas las decenas de miles de huérfanos, viudas y familias que sufrirán por siempre una pérdida irreparable que se podría haber evitado.
Quien tenga una cruz recordando a un familiar, al lado de una carretera, opine sobre “la competitividad” de los transportistas y sus empresas. Una sola vida perdida, vale más que todos los absurdos y falsos argumentos de quienes sostienen que el doble remolque no causa problemas de conducción en las carreteras nacionales.
Definitivamente, Herodes, aquel Rey de Judea del que habla San Mateo en su evangelio, símbolo de la crueldad sin par con los inocentes, no debe seguir teniendo vigencia diaria en los caminos de México.
